Lucila se jubiló como subjefa de enfermeras en el IMSS y por fin destinó su tiempo a vivir una adultez mayor digna. En el Hospital siempre habían ayudado a las personas a que realizaran un plan de vida para el retiro. Y ella también tenía el suyo. Así es que cosió, bordó, tejió y pintó, pero nada de esto la llevó a sentirse plena. Más bien se sentía aburrida e inquieta; con una desesperación por compartir todo eso que podía dar a la comunidad. Afortunadamente, por este tiempo