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6 de marzo de 2025
“No es necesario hacer algo grande. Podemos empezar haciendo algo pequeño. A veces uno dice: ‘[...] no voy a una sala de lectura, porque no hay ninguna cerca de mi casa’. Pues yo te invito a que seas agente de cambio y digas: ‘bueno, si no hay nada, tal vez puede ser en mi casa, [...] o puede ser en el parque de mi comunidad, o puede ser en una escuela”

La aventura en el mundo de las letras de Lluvia Walkinshaw comenzó en casa; ahí su madre y su padre le leyeron desde niña los clásicos de Andersen, y muy en particular, La Sirenita. Desde entonces, ella desarrolló un gusto no solo por conocer nuevas historias, sino también por contarlas. De manera que para cuando tenía entre ocho y diez años la encontrábamos reescribiendo los finales de los libros que ella leía incansablemente.



