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Agentes gringos


Columna de opinión escrita por Sergio Sarmiento para el diario Reforma


Miércoles 29 de abril de 2026


Sergio Sarmiento

"Si México quisiera ayuda

con los cárteles, estaríamos honrados

de ir a hacerlo. Se lo dije a ella".


Donald Trump, 04.05.2025

 

 

Donald Trump ha insistido una y otra vez que México acepte la presencia de agentes estadounidenses para combatir al narco, pero la presidenta Sheinbaum se ha negado. Su predecesor, López Obrador, fue más allá: reformó la Ley de Seguridad Nacional para obligar a los agentes extranjeros a registrar sus actividades ante la Secretaría de Relaciones Exteriores, eliminó la inmunidad diplomática para agentes extranjeros que cometen delitos en México, les prohibió realizar detenciones o allanamientos y los obligó a compartir con las autoridades mexicanas la información que obtengan. AMLO también retrasó las visas a los agentes. Estas medidas generaron molestia en Washington.


Sheinbaum ha sido más diplomática, pero se ha negado a permitir que los agentes estadounidenses operen en nuestro país. La muerte en un accidente de dos agentes en Chihuahua ha generado ahora una fuerte controversia.


Estos dos agentes, presumiblemente de la CIA, participaron en unos operativos del 17 al 19 de abril en los que se aseguraron laboratorios de producción de droga. Los agentes no tenían autorización para operar en México. El fiscal de Chihuahua, César Jáuregui, renunció a su cargo el 27 de abril, pero la Presidenta declaró en la mañanera: "A los mexicanos lo que nos importa es la defensa de la soberanía.... Tiene que seguir la investigación. No para con la renuncia del fiscal... La Fiscalía [federal] lo está investigando".


La fiscal especial Wendy Chávez Villanueva encabeza una investigación del gobierno de Chihuahua sobre estos agentes. Declaró que se unieron al convoy de los operativos, que iban en los vehículos del director de la Agencia Estatal de Investigaciones, Pedro Oseguera, quien también murió en el accidente, que no participaron en las reuniones de planificación, ni portaban uniformes, ni se ostentaron como integrantes de alguna institución de seguridad nacional o extranjera.


El Senado, controlado por Morena, citó a la gobernadora panista de Chihuahua, Maru Campos, a comparecer ayer, pero ella canceló. La Cámara, sin embargo, no ha pedido la comparecencia de gobernadores morenistas cuestionados por su relación con el narco. Por otra parte, el gobierno de Estados Unidos ha lamentado que la presidenta Sheinbaum no haya ofrecido siquiera un pésame por los dos agentes fallecidos.


La relación con Estados Unidos se está complicando. El embajador Ronald Johnson advirtió el 23 de abril en Sinaloa: "La inversión es como el agua: fluye cuando existen las condiciones adecuadas y desaparece cuando no las hay. Una cosa es clara: la inversión sigue a la certeza y se aleja de la corrupción". Un artículo en Los Angeles Times señaló que los comentarios del embajador "forman parte de una agenda más amplia y provocadora... Marcan el inicio... de una amplia campaña anticorrupción del gobierno de Trump contra funcionarios mexicanos sospechosos de tener vínculos con el crimen organizado". El artículo afirmó que al gobernador Rubén Rocha Moya de Sinaloa se le canceló la visa el año pasado, cosa que el político no había revelado.


El tema va más allá de la presencia de unos agentes estadounidenses en un operativo contra narco-laboratorios, de esos que el expresidente López Obrador decía que no existían. El presidente Trump sostiene que México está siendo gobernado por narcos. La Presidenta ha pedido pruebas, pero no ayuda a su causa cuando, en vez de celebrar los aseguramientos, cuestiona las acciones de agentes estadounidenses. Me recuerda a López Obrador cuando, en lugar de aplaudir la captura de El Mayo Zambada, cuestionó su traslado y detención en Estados Unidos.


 

· JARDINERO

 

Ahora sí el embajador Johnson celebró la captura de Audias Flores Silva, El Jardinero, colaborador del Cártel Jalisco Nueva Generación. El gobierno de México sigue tratando de detener a narcotraficantes en esta guerra contra las drogas que ya no se llama así.




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Trump destroza su propio pacto


comercial


Sus aranceles a Canadá y México ridiculizan el acuerdo T-MEC de 2020.


Columna de opinión escrita por Mary Anastasia O’Grady par The Wall Street Journal


Miércoles 29 de abril de 2026


Mary Anastasia O’Grady

Reuters informó que también tuvo conocimiento de que el enviado comercial del presidente estadounidense expresó hostilidad hacia el libre comercio durante su visita a la capital mexicana. El medio de comunicación indicó que, según "cuatro fuentes de la industria", el Sr. Greer "les dijo a las industrias automotriz y siderúrgica mexicanas que no debían esperar que la renegociación del Acuerdo entre Estados Unidos, México y Canadá (T-MEC) eliminara los aranceles impuestos por el presidente Donald Trump a sus sectores".


No es difícil creer ninguna de las dos afirmaciones. El Sr. Trump negoció el T-MEC durante su primer mandato y lo promulgó en 2020 para reemplazar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) de 1994. Este acuerdo garantiza el acceso al mercado estadounidense a productos de México y Canadá, siempre que cumplan con los requisitos de contenido regional. Pero ahora se arrepiente. Dado que no puede retractarse, ha decidido incumplir el acuerdo. Esto está dañando la reputación de Estados Unidos en el extranjero. Peor aún, está debilitando la economía estadounidense.


El T-MEC se someterá a una revisión conjunta de seis años este verano, lo que Reuters denominó una renegociación. El presidente parece querer anularlo por completo. Pero no es tan sencillo. El pacto comercial establece que si las tres partes no aprueban una prórroga durante esta revisión, el acuerdo vigente se mantiene y las partes lo intentan de nuevo el próximo año. Tienen 10 años de revisiones anuales para llegar a un consenso. Si no se llega a un acuerdo para 2036, el convenio se dará por terminado.


Es cierto que cada año que pasa sin una prórroga aumenta la incertidumbre de los inversores. Cuanto más tiempo permanezca la situación sin resolverse, mayor es el riesgo de que Norteamérica no alcance su máximo potencial de forma significativa. Sin embargo, no cumplir con el plazo este año no representa una crisis para el T-MEC, y si Estados Unidos se retira del acuerdo, perderá el acceso libre de aranceles a sus dos mercados más grandes.


El comercio continental alcanzó aproximadamente 1,8 billones de dólares el año pasado, y la supervivencia del acuerdo es importante para los inversores, trabajadores, empresas, agricultores y ganaderos estadounidenses. Pero la situación es difícil para el "Hombre de los Aranceles". No le gusta el intercambio de bienes y servicios sin que el gobierno estadounidense pague una parte. La idea de otra década así es, al parecer, demasiado difícil de soportar.


El año pasado, el Sr. Trump utilizó la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962 para imponer aranceles del 50% al acero y al aluminio procedentes de México y Canadá. Los productos manufacturados, como electrodomésticos, otros bienes de consumo duraderos y vehículos recreativos pequeños, también se vieron afectados por un nuevo arancel del 50%, pero solo sobre su contenido de metales no estadounidenses. Se supone que la facultad ejecutiva del artículo 232 para imponer impuestos se limita a la protección de la seguridad nacional. Pero, sin que nadie lo detenga, el presidente ha actuado sin control.


Los aranceles han sido un duro golpe para la economía integrada de Norteamérica. El otoño pasado, durante el período de comentarios públicos previo a la revisión del T-MEC, numerosas empresas y grupos industriales estadounidenses exigieron alivio. El 2 de abril, el presidente respondió aumentando las consecuencias.


Los nuevos aranceles modificados del artículo 232 del Sr. Trump, vigentes desde el 6 de abril, someten a los productos manufacturados de Canadá y México que estén "sustancialmente hechos" de acero, aluminio o cobre no estadounidenses a un arancel del 25% sobre el valor total del producto, incluso si cumple con el T-MEC. Según el T-MEC, los automóviles con un 75% de contenido regional están exentos de aranceles. Pero el presidente ha gesticulado y declarado que solo la parte de un automóvil fabricada en Estados Unidos puede cruzar la frontera sin aranceles. El resto del vehículo está sujeto a un arancel del 25%.


La afirmación del Sr. Trump de que los refrigeradores, lavadoras, cochecitos de bebé, motos de nieve y carritos de golf fabricados en México y Canadá representan una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos ha generado muchas bromas. Pero los aranceles de la Sección 232 no son motivo de risa para las empresas norteamericanas y constituyen un claro abuso de la ley. Los republicanos, cobardes, tienen demasiado miedo del presidente como para oponerse. Los demócratas, opositores desde hace mucho tiempo al libre comercio y a las concesiones a los grandes sindicatos, se alegran de verlo trabajar para sus votantes tradicionales.


El objetivo es encarecer los productos finales de México y Canadá para los consumidores estadounidenses. Pero en una crisis de "accesibilidad", eso suena a una mala estrategia política. Si Ciudad de México y Ottawa toman represalias como lo han hecho en el pasado, probablemente cerrarán sus mercados a las exportaciones estadounidenses de productos agrícolas y licores provenientes de territorios que apoyan a Trump. Y dado que una red de cadenas de suministro atraviesa ahora el continente, con Estados Unidos produciendo la mayoría de los componentes de alta tecnología que se utilizan en los productos finales, ya sea al norte o al sur de la frontera, los aranceles de la Sección 232 sin duda perjudicarán a muchas empresas estadounidenses. Cabe preguntarse de qué lado está el Sr. Trump.




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¿Se puede vivir sin trabajar?


Columna de opinión escrita por Héctor Aguilar Camín para el diario Milenio


Miércoles 29 de abril de 2026


Héctor Aguilar Camín

No es un secreto que la informalidad económica crece en México, mientras que las empresas formales están sometidas a presiones destructivas: rigores impositivos, clientes y ventas a la baja, extorsión criminal.


Lo anterior sucede en gran medida por la orientación económica del gobierno, una de cuyas prácticas es premiar la informalidad.


En 2025, el gobierno repartió 985 mil millones de pesos entre 34 millones de personas, a la vez que apretó a las empresas y a los trabajadores formales, para sacar de ellos mayores ingresos.


En marzo de este año, nos dice la economista Gabriela Siller Pagaza (@GabySillerP), la población con trabajo informal creció 1.65%. Cumplió así doce meses seguidos a la alza.


También en marzo, la población en edad de trabajar que se declaró “no disponible” para trabajar, fue de 848 mil personas, alcanzando con ello un total de 38.9 millones de mexicanos que no trabajan o no buscan trabajar, la cifra más alta de que se tenga registro.


La tendencia no puede ser ajena al hecho de que, este año, el gobierno federal promete aumentar en 10 millones el número de personas que recibirán dinero a cambio de nada, trabajen o no.


El gobierno le paga a su país de beneficiarios, con dineros que obtiene de la economía formal y de la deuda pública, tan alta ya que es imposible pagarla sin recortar los presupuestos de salud, educación, seguridad o inversión física bruta.


Premiar la informalidad con dinero sacado de la economía formal y de la deuda, es un camino seguro a la improductividad económica y a la crisis fiscal.


Es también una pedagogía torcida de que se puede vivir sin trabajar, recibiendo dinero del gobierno con la regularidad que se recibe un sueldo, y en algunas familias, beneficiarias múltiples, varios sueldos.


En marzo parecen haber llegado a esta conclusión 848 mil mexicanos. Todos ellos en edad de trabajar, que se dijeron, sin embargo, no disponibles para hacerlo.


La baja de la pobreza registrada en México vino fundamentalmente del aumento del salario mínimo, no de los llamados programas sociales. De estos, más bien, parece venir la idea de que en México es posible vivir sin trabajar. Mal, pero sin trabajar.


Vale.



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