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Homicidios a la baja, ¿una mentira?


Columna de opinión escrita por Azucena Uresti para el diario El Universal


Jueves 16 de abril de 2026


Azucena Uresti

“No es una casualidad… no es que estemos cruzados de brazos… Es un trabajo permanente con resultados”. Este es el argumento más reciente que ha presentado la presidenta Claudia Sheinbaum para justificar la baja de 40 por ciento (40.85, para ser exactos) en apenas 18 meses de su administración.


La cifra, per se, es precisa, pero al mismo tiempo cuestionable, ya que nunca antes en la historia de México se había registrado una baja tan significativa en este crimen. Muchos dirían que estamos ante una suerte de milagro mexicano… Pues tal vez, ya que no hay todavía una explicación sobre por qué hay menos asesinatos, pero no menos violencia.


¿A qué debemos entonces este fenómeno estadístico? ¿Al viraje —que insisten en no reconocer— en la estrategia de seguridad encabezada por el secretario Omar García Harfuch? ¿A un cambio en el procesamiento de datos oficiales? ¿O a una reclasificación de delitos?


Según la investigadora de la Universidad Iberoamericana, Carolina Jasso, el decremento en los homicidios dolosos es absolutamente inusual: “Excede lo que el comportamiento histórico ha mostrado”. Es demasiado en muy poco tiempo, lo que obliga a hacer preguntas que ameritan, desde luego, respuestas claras.


En su reporte técnico “Menos homicidios, más preguntas. Hipótesis y evidencia sobre la disminución de la violencia homicida en México”, Jasso plantea que todo podría deberse a posibles cambios en el comportamiento criminal, como el control territorial por uno u otro grupo, generando con ello una paz artificial. En ese escenario se mantiene el dominio delincuencial, pero ya no existen enfrentamientos. El equilibrio criminal también es una posible explicación: si los grupos llegan a acuerdos entre ellos respecto a rutas y sectores, las matanzas disminuyen.


Otra posible explicación yace en las decisiones que toman hoy ciertos grupos criminales, los cuales desaparecen a sus víctimas después de ejecutarlas, lo cual repercute de forma inminente en los números rojos a nivel nacional. También puede ser que hayan optado por limitarse a cometer delitos como el secuestro o la extorsión. Insisto: menos homicidios, pero no menos violencia.


Por otro lado —y esto debería ser igual de inquietante—, no podemos dejar de observar la metodología gubernamental. A reserva de una aclaración fidedigna de los encargados, en los reportes mensuales del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), hay un apartado que llama poderosamente la atención: “Otros delitos que atentan contra la vida y la integridad corporal”, el cual, aunque ha mostrado números relativamente fluctuantes desde el inicio del sexenio, al día de hoy no sabemos exactamente qué crímenes incluye. Si fuesen ejecuciones, hoy tendríamos que sumar a la lista a 22 mil 428 víctimas, con lo cual el promedio de asesinatos ascendería de 62 a 102 diarios.


Es por todo esto que no podemos conformarnos con “buenas noticias” sin contexto. La única manera de avanzar es medir con claridad el fenómeno, determinar causas y con ello acciones que hagan sostenible el resultado. Hay que alejarnos de los polos de la política, donde el gobierno presume una gran estrategia y los opositores acusan simulación.


La seguridad de todos nosotros no debería guiarse por el apetito de triunfos electorales. Por ello, en medio de esta incertidumbre, cobra relevancia el trabajo de los investigadores que, en contra de la narrativa, puede llevarnos a entender quién hizo el milagro o quién está intentando engañarnos descaradamente.




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¿Qué somos, a dónde vamos, de


dónde venimos?


Columna de opinión escrita por ​Rafael Cardona para el diario La Crónica de Hoy


Jueves 16 de abril de 2026


Rafael Cardona

En los días finales de su vida el genial impresionista Paul Gauguin, quien había abandonado la vida muelle del trabajo financiero para abrazar la pintura como razón de su vida; fugarse a los mares del sur --después hasta de cavar zanjas en la construcción del Canal de Panamá--, pintó un cuadro con las preguntas iniciales de esta columna.


Gran profundidad ontológica. ¿Qué somos, a dónde vamos?


El viernes de la semana pasada la señora presidenta de México (con A), pareció participar de estas dudas existenciales, porque cuando sin pregunta al caso informó sobre su viaje de hoy a Barcelona, confundió magnesia y con gimnasia y dibujó un panorama difuso sobre sus afanes transatlánticos.


Dijo sencillamente:


“… Va a haber una reunión convocada por un grupo que se formó, a donde había sido invitada y no pude asistir a la primera reunión.


“Fue una idea original del presidente Boric, de gobiernos progresistas. Y hasta donde sabemos, van a asistir el presidente Petro; el presidente Lula; el presidente, obviamente, Pedro Sánchez; y el presidente de Uruguay.


“El grupo… Ahora les digo cómo se llama… Fui invitada, y ayer tomé la decisión de que sí vamos a ir. Es el 18. En realidad, vamos un día y venimos al otro para poder estar el 18 en Barcelona”.


Hoy ya se conocen más detalles de esa reunión de nombre desconocido entonces hasta por la presidenta quien no podía en esa fecha precisar los detalles reales del viaje.


Hoy, gracias a periodistas como Riva Palacio ya sabemos más detalles. Uno de ellos es la naturaleza bondadosa de la reunión y el protagonismo sueco en la misma.


También cómo Pedro Sánchez, el anfitrión por parte del gobierno de España, aunque haga la reunión el Cataluña, quiere usar ese foro para oponer y defender su intransigencia hacia la guerra de EU e Israel contra Irán y de paso echar tierra en torno de las graves acusaciones de corrupción de su gobierno, como un fardo desde el año pasado.


Y no es el único señalado en esa reunión: Gustavo Petro no tiene buena fama por las relaciones de los grupos guerrilleros (proviene de uno de ellos) con los narcotraficantes y el señor Lula con su pasado carcelario. Estuvo preso casi un año por actos de corrupción. Salió debido a errores procesales.


Por su parte la señora presidenta (con A), llevará a la asamblea de la ‘Global Progressive Mobilisation’ (así se llama el membrete convocante) un mensaje salvífico: por el bien de todos primero los pobres.


Los organizadores, cautos y cutados en salud, han dicho (Infobae), “…. (el grupo) no se reúne en Barcelona contra el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sino que quiere ofrecer su visión alternativa sobre cómo puede prosperar y responder antes los desafíos del presente y futuro”.


Si, no se vaya a enojar el loquito.


La presidenta de México también hará hincapié en el dispendio armamentista cuando esos dinerales podrían emplearse para aliviar la pobreza. En ese sentido recupera una prodigiosa parrafada de Gabriel García Márquez quien en una reunión similar efectuada en México durante el gobierno de Miguel de la Madrid, en favor del desarme, dijo poéticamente:


“…Con lo que costará una sola de ellas (de las ojivas nucleares) alcanzaría -aunque sólo fuera por un domingo de otoño- para perfumar de sándalo las cataratas del Niágara”.


Y en cuanto a los pobres, vale recordar las palabras de Stefan Löfven, primer ministro sueco, motor de este movimiento globalizado de los “progresistas”:


“…Cuando tú y yo estamos en nuestro momento más vulnerable como individuos, nuestra sociedad debería estar en su momento más fuerte…”


Antes de viajar nuestra presidenta (con A), ha dicho sobre su mensaje pacifista:


“…La paz, el reconocimiento de que ‘por el bien de todos, primero los pobres’, el que no se gaste tanto en guerras y se atienda a la humanidad…”


En realidad son ideas muy bonitas.




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