Así ubicaron a Amílcar Olán
Columna de opinión escrita por Héctor De Mauleón para El Universal
Miércoles 30 de septiembre de 2026
Héctor De Mauleón
La información llegó a TV Azteca desde una fuente del gobierno mexicano. Era la dirección del empresario tabasqueño Jorge Amílcar Olán Aparicio en Lugano, Suiza. Vía Collina número 20. El dato iba acompañado de la fotografía de un edificio pintado de rojo:
“Aquí está Amílcar. 100% seguro”.
Esto ocurrió hace tres semanas y parecía cuadrar con un dato, proporcionado poco antes por una familia mexicana, que había indicado que Olán tenía a sus hijos en la costosa Scuola Americana de aquella ciudad.
La televisora decidió enviar a un reportero experimentado, Irving Pineda, así como a un camarógrafo (cuyo nombre se reserva por motivos de seguridad).
El pasado 16 de septiembre, los periodistas arribaron a Lugano, uno de los grandes centros financieros de Suiza. Árboles, autos de alta gama, residencias lujosas rodeadas de colinas y, al fondo, la postal espectacular del Lago de Lugano.
Tuvieron una suerte igual de espectacular porque el primer día localizaron a Amílcar sentado en una banca, en el pequeño parque de su edificio, hablando por su teléfono celular.
Desde la camioneta que habían rentado, Pineda escuchó el fragmento de una conversación en español. Tuvo la impresión de que Olán Aparicio “hablaba como en clave”.
No intentaron abordarlo esa vez. Quisieron confirmar que se trataba de él. Cuando el personaje se metió al edificio pintado de rojo, checaron el buzón. Tenía escrito este nombre: “Jorge Olán Aparicio”.
Aquel 16 de septiembre el empresario tabasqueño no celebró el Grito. No salió a ninguno de los dos restaurantes que se hallan a menos de tres minutos de distancia. De hecho, no hubo más movimiento.
Esa sería la constante en los seis días que siguieron: el hombre que tuvo las manos metidas en las grandes obras del sexenio de López Obrador, el beneficiario visible de los millonarios contratos que Andy y Gonzalo López Beltrán, los hijos del expresidente, pusieron en sus manos, el dueño de la empresa acusada de traficar millones de litros de huachicol, vivía escondido, sin pisar la calle, sin salir siquiera al balcón.
Amílcar había desaparecido desde septiembre de 2025 cuando comenzaron las muertes vinculadas con el tráfico ilegal de combustibles y empezaron a estallar los grandes escándalos de corrupción dentro de la cúpula de la Marina.
Cuando trascendió que autoridades habían detectado movimientos por 3 mil millones de pesos enviados precisamente a bancos de Suiza.
Pineda y el camarógrafo montaron guardias en el estacionamiento del edificio de Vía Collina 20, y también desde el parque que rodea una iglesia cercana. Desde ahí, con ayuda de un telefoto, vigilaron desde las seis de la mañana hasta las 10 o las 11 de la noche, la propiedad.
Como muestran las imágenes que obtuvieron, vieron a Amílcar hablar por teléfono, sentarse frente a la computadora, dar vueltas de la cocina a la sala, y de la sala a la recámara.
A lo largo de seis días no pisó la calle. Comedor, computadora, celular, sillón, vueltas y vueltas por el lujoso departamento de 14 mil francos suizos mensuales: más de 350 mil pesos.
Solo sus hijos y una empleada mexicana salían del edificio. Ellos, para ir a la Scuola Americana (un millón y medio de pesos al año por cada alumno), y a ningún sitio más; ella, a tirar la basura, revisar el buzón, y tal vez hacer alguna compra.
A los periodistas les resultó evidente que Amílcar Olán se estaba escondiendo.
¿De quién, si en México no hay orden de aprehensión en su contra? ¿De las agencias de Estados Unidos? ¿O bien de sus antiguos socios, en vista de la “limpia” de marinos y funcionarios involucrados en el tráfico de huachicol que fueron asesinados en los meses anteriores a la salida de México del empresario?
Pineda ha relatado que las cortinas del departamento en el tercer piso se abrían hasta después de las 11 de la mañana y que alrededor de esa hora comenzaba la rutina de Olán. No salió un solo día, ni a caminar, ni a pasear, ni a divertirse ni a hacer ejercicio.
Y desapareció un día después del séptimo día: esa tarde en la que los periodistas lo abordaron y él trató de arrebatarles el teléfono, con el rostro descompuesto.
Esa tarde, luego de que Amílcar los amenazara con llamar a la policía, Pineda y el camarógrafo volvieron a su hotel y, antes de que otra cosa ocurriera, enviaron a México el material que habían obtenido.
Olán Aparicio desocupó el departamento horas después. En algún otro lugar hablará por teléfono, se sentará frente a la computadora, dará vueltas de la cocina a la sala y de la sala a la recámara, escondiéndose ¿de quién?
Esa es la pregunta.
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Narcopolítica
Columna de opinión escrita por Jorge Fernández Menéndez para Excélsior
Miércoles 30 de septiembre de 2026
Jorge Fernández Menéndez
¿Qué es lo que termina uniendo a Andy López Beltrán, Jorge Amílcar Olán y Adán Augusto López en las investigaciones que tienen en su contra en Estados Unidos? No es sólo la política ni su mutuo origen tabasqueño: todo va mucho más allá, incluso que los negocios, y pasa por las presuntas relaciones que los tres tienen con el Cártel Jalisco Nueva Generación.
El New York Times publicó ayer que dos agencias estadounidenses están investigando por crimen organizado y contrabando de combustible a Andy López Beltrán, el hijo del expresidente López Obrador. Al tiempo que se confirmó que Jorge Amílcar Olán, luego del reportaje de Irving Pineda, en Azteca Noticias, se fugó de Lugano, Suiza. Ayer mismo, Andrea Chávez, uno de los personajes más cercanos a Adán Augusto López, perdió la precandidatura para Chihuahua, en la que tanto Andrea como Adán habían invertido enormes recursos materiales y políticos. Son, en la superficie, eventos distantes uno de los otros, pero sus puntos de contacto son muchos.
Andy López Beltrán y Adán Augusto López están relacionados con el CJNG por la trama de contrabando de combustible en la que están involucrados los hermanos Farías y el exsecretario de Marina, el almirante Rafael Ojeda, además de funcionarios políticos, de seguridad, de Marina y de Aduanas. Una trama que inició desde las relaciones que todos ellos mantuvieron con Sergio Carmona, El Rey del Huachicol, que fue asesinado en noviembre de 2021, cuando se supone que Carmona y su hermano Julio, luego de financiar las campañas de Morena en las elecciones de hace seis años, comenzaron contactos con la DEA. Después del asesinato, Julio, que había sido director de la aduana de Nuevo Laredo, se entregó en Estados Unidos y colabora con la agencia antidrogas. En toda esa trama, potenciada después de la muerte de Carmona desde el propio poder, participan empresas fachada del CJNG, según la justicia de Estados Unidos, como han reconocido autoridades mexicanas.
Adán y Andy también están relacionados por vía del cártel de La Barredora, que encabezaba Hernán Bermúdez. La Barredora era una franquicia del CJNG durante el gobierno de Adán en Tabasco y ambos, lo mismo que Olán, hicieron múltiples negocios con el entonces secretario de Seguridad del estado, que era al mismo tiempo líder del cártel. Uno de esos negocios era el robo de combustible a Pemex, que era entregado a los grupos de Tamaulipas que lo enviaban a Estados Unidos para ser refinado y reingresado a México en forma ilegal. Esos son delitos que están bajo investigación estadunidense.
Jorge Amílcar Olán, además todos los negocios realizados a la vera de Andy y Gonzalo López Beltrán, tiene una grabación con su hermano Luis en la que reconoce que está relacionado con el CJNG en Veracruz y que es amigo del líder del cártel en la entidad, con el que está negociando no ser molestado por sobornos y extorsiones en la entidad.
Hay que recordar un dato clave. El CJNG es considerado una organización terrorista, y todos aquellos que tengan relación con la misma son considerados sus beneficiarios y pueden tener las mismas o similares penas que los integrantes directos de esa organización criminal. Todo en el marco de amplias medidas discrecionales de la justicia estadunidense para combatir el terrorismo.
Andrea Chávez, en este contexto, no podía ser la candidata de Morena en Chihuahua porque está directamente ligada a esta trama, tanto por su relación con Adán y otros personajes del movimiento, como también por la que mantuvo con el operador financiero de Adán Augusto, Fernando Padilla Farfán, cuya empresa proporcionó e implementó las costosas unidades móviles médicas (denominadas caravanas de la salud) rotuladas con la imagen de la legisladora morenista para promover su posicionamiento político en Chihuahua. Las empresas de Padilla Farfán recibieron contratos gubernamentales por más de 2 mil millones de pesos en los estados de Tabasco y Chiapas, administraciones estrechamente vinculadas al clan Tabasco de Adán Augusto López y La Barredora.
Al mismo tiempo, en otra notoria vertiente de la narcopolítica, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro informó ayer que sancionó a casi 50 objetivos que sirven como líderes o facilitadores del Cártel de Sinaloa en Baja California. Las 21 personas y 25 entidades designadas incluyen al líder del cártel, Ismael Zambada Sicairos (El Mayito Flaco, hijo y sucesor de El Mayo Zambada), miembros de su círculo más íntimo y los líderes del cártel con sede en Tijuana y Mexicali, entre ellos los llamados Rusos, los lavadores de dinero y los políticos corruptos que permiten que el Cártel de Sinaloa opere con impunidad en el estado fronterizo con Estados Unidos.
Entre los sancionados, además de El Mayito Flaco, se encuentra Hildegardo Gastelúm García, Aldo, un importante operador de El Mayito y dueño de una cadena de hoteles en Culiacán; los hermanos Jorge Luis y Francisco Javier Mendoza Uriarte, líderes en Baja California del Cártel; Francisco, además, era el secretario particular de El Mayo Zambada. En la larga lista de colaboradores del cártel señalados por la OFAC están Juan José Ponce Félix, líder de los Rusos, y destaca Carlos Alberto Torres, hasta hace unas pocas semanas esposo de la gobernadora del estado, Marina del Pilar Ávila. Es una radiografía crucial del crimen organizado y de la narcopolítica relacionada con el cártel de Los Mayos en Baja California y Sinaloa. Las vinculaciones políticas son inabarcables.
























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