Los sofocones
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Columna de opinión escrita por Sergio Aguayo para el diario Reforma
Miércoles 14 de enero de 2026
Sergio Aguayo
Una vez más, la Presidenta logró desactivar la última amenaza estadounidense. Además de celebrarlo, me pregunto si no sería más provechoso que fueran al origen e investigaran, y de ser el caso encarcelaran, a los funcionarios que protegen criminales.
El Washington republicano reconoce que el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum sí está atacando a los delincuentes y reduciendo el tráfico de fentanilo, pero según el Wall Street Journal está insatisfecho por la reticencia a combatir a los cómplices de criminales. Tiene razón.
Es incomprensible que el gobierno mexicano neutralice o encarcele a casi 40 mil presuntos delincuentes y deporte a docenas de capos a Estados Unidos, pero no castigue o investigue a un solo funcionario sospechoso de haberlos protegido. Abundan los nombres.
Están las comaladas de los sexenios del PRI y el PAN, y los nombres de políticos cercanos al expresidente López Obrador: Manuel Bartlett, Rubén Rocha y Adán Augusto López, entre otros.
Pero ¿cómo piensan los mexicanos? Según una encuesta publicada por El Financiero el 5 de enero de 2026, el 80% desaprueba una intervención de Estados Unidos en nuestro país, pero el 76% también considera malo o muy malo el desempeño del gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo en el combate a la corrupción y el crimen organizado.
Las listas no son invención de Trump. En septiembre de 1969 el presidente Richard Nixon ordenó la Operación Intercepción: revisaron todos los vehículos y personas que entraban por tierra a Estados Unidos y paralizaron la frontera. Exigían más retenes e involucrar al Ejército. No se supo que el chantaje tenía como segundo piso una lista de "veinte personalidades mexicanas involucradas en el narcotráfico" (New York Times, 2 de octubre de 1969). No fue necesario llegar a tan incómodos extremos. Gustavo Díaz Ordaz se asustó, México cooperó, Washington se calló y la lista desapareció. En síntesis, siguieron floreciendo los pactos de impunidad y complicidad.
Desacuerdos públicos como el anterior son anormales. Lo común son las negociaciones discretas seguidas de acuerdos donde todos ganan algo. La Revolución Cubana lo ejemplifica. Pese a los enconos entre Washington y La Habana, México siempre ha encontrado la forma de tener relaciones aceptables con los países en pugna.
Estados Unidos impuso un embargo feroz, pero México mantuvo relaciones y un puente aéreo con la isla al tiempo que respaldó a John F. Kennedy durante la Crisis de los Misiles y a petición de la CIA, la Dirección Federal de Seguridad fotografiaba a todos los que iban y venían de La Habana.
Con Trump, los márgenes de maniobra mexicanos se han reducido porque el estadounidense es un virtuoso del chantaje. En 2019 y 2025 utilizó los aranceles pero, después de la intervención en Caracas, se le metió el chamuco militarista y amenazó con intervenciones unilaterales en Colombia, Cuba, Groenlandia y México.
La Presidenta logró desactivarlo y como pilón obtuvo el permiso de seguir enviando petróleo a la isla. Nadie sabe la cantidad, tiempo o concesiones. Paciencia, el periodismo de investigación vive una etapa dorada.
No es conveniente relajarse. Trump volverá a lanzar amenazas contra México pues disfruta romper precedentes y hacer demostraciones de fuerza. Sus arrebatos se disparan con algo tan menor como el vestuario inadecuado de Zelensky o por algo más profundo como los archivos de Epstein, el pederasta.
El siguiente episodio vendrá si las encuestas de intención electoral de noviembre próximo continúan pronosticando victorias demócratas en las elecciones de senadores y representantes. Entonces Trump encabezará y conducirá el coro antiextranjero y antimexicano que responsabiliza a nuestro país de todos sus males. Trump inició su campaña en 2015 advirtiendo sobre la invasión de migrantes y narcotraficantes mexicanos y prometiendo un muro gigantesco.
Eso me regresa al punto de partida de este texto. Dado lo predecible de los sofocones, la alternativa más lógica y obvia es que la Presidenta abandone el pacto de impunidad e inicie, finalmente, una ofensiva contra quienes han dado indicios de proteger criminales.
Defender corruptos no rima con patriotismo. Combatirlos es la forma más redituable, segura y sustentable de blindar nuestra soberanía.
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La austeridad
Columna de opinión escrita por Héctor Aguilar Camín para el diario Milenio
Miércoles 14 de enero de 2026
Héctor Aguilar Camín
Hoy empieza la recta final hacia la captura dictatorial de las elecciones de México.
Hay tres propósitos conocidos de esa captura: reducir la representación proporcional, terminar con la autonomía del INE y reducir el dinero a los partidos.
Conoceremos los detalles de este último clavo en el ataúd de la democracia mexicana, hoy, cuando la Comisión designada por la Presidenta entregue su proyecto, listo para el Congreso.
La Comisión exuda una desfachatez inigualable. Y un orgulloso talante de expertise autoritaria.
No es la menor desfachatez de la Comisión decir que su proyecto abona a la construcción de una verdadera democracia. Todo lo contrario, como veremos en el texto que, generosamente, nos dejará conocer hoy.
La Comisión se hace eco de un argumento merolico de la 4T: su reforma es para ahorrar dinero público. La 4T, ya se sabe, todo lo hace para ahorrar y regalar después al pueblo lo ahorrado.
No han dicho con exactitud cuánto piensan ahorrar con la captura del sistema electoral, pero la verdad de ese filete es que no tiene mucho de donde cortar.
El presupuesto del INE, que incluye los dineros que se entregan a los partidos, es de unos 25 mil millones. Parece una suma gigantesca, pero es una bicoca para los estándares de la austeridad republicana, en realidad un carnaval de dispendio.
Piénsese sólo en que la 4T ha duplicado la deuda pública del gobierno. ¿Dónde está ese dinero?
Las obras canónicas de la 4T han costado varias veces lo que cuestan el INE y los partidos, y apenas sirven para algo.
El Tren Maya puede haber costado 550 mil millones, y apenas transporta gente. El subsidio federal a Pemex en 2025 fue de unos 392 mil millones de pesos, y Pemex sigue sin rendir. El gobierno ha tolerado el negocio del huachicol fiscal, que fue una evasión de más de 600 mil millones de pesos, y nada se ha recobrado del desfalco.
En materia de ahorros públicos, el gobierno federal tiene vacas más jugosas que ordeñar que el INE y los partidos.
Pero el meollo del asunto no es ahorrar, sino desaparecer la escalera democrática por donde la 4T llegó al poder, para que no puedan usarla y llegar otros.
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25% de probabilidad de un ataque
de Estados Unidos a México
Columna de opinión escrita por Leo Zuckermann para el periódico Excélsior
Miércoles 14 de enero de 2026
Leo Zuckermann
*Se debe planear ya cuál será la respuesta del gobierno de México
No tan sutilmente, el gobierno de Estados Unidos está preparando un posible ataque militar a México en los medios de comunicación.
Tras la captura de Maduro, el presidente Trump ha quedado empoderado. Inmediatamente después de la operación exitosa en Venezuela, comenzó a mencionarse a México como un posible objetivo siguiente.
El secretario de Estado, Marco Rubio, en llamada con el canciller mexicano, Juan Ramón de la Fuente, solicitó “resultados tangibles” en el combate a las drogas en nuestro país. No dio más detalles, pero esto se interpretó como que el gobierno estadounidense no está del todo satisfecho con lo logrado hasta ahora por parte de la administración de Sheinbaum.
Y es que, al margen de miles de arrestos, la reducción de los homicidios, la incautación de drogas o el envío de capos mafiosos a Estados Unidos sin respetar su derecho al debido proceso penal, sí falta un elemento central para pegarle en serio a los cárteles mexicanos: detener a aquellos políticos que los protegen, muchos de los cuales son miembros del mismo partido que la Presidenta.
Al respecto, Donald Trump ha reiterado que en México manda el crimen organizado, a pesar de tener una buena opinión de Sheinbaum. El 9 de enero pasado, el mandatario estadunidense declaró que las fuerzas armadas de su país comenzarán a atacar por tierra en referencia a nuestro país.
Rápido, Sheinbaum consiguió una llamada con Trump que supuestamente lo apaciguó. La Presidenta descartó, por tanto, una intervención militar unilateral en México.
Trump ya demostró varias veces que sí hace lo que dice y dice lo que piensa. Por tanto, creo que hay que tomarse muy en serio la posibilidad de un ataque estadounidense en territorio nacional y comenzar a planear cuál será la respuesta del gobierno mexicano.
¿Cuál es la probabilidad de que esto suceda?
Polymarket, el sitio de apuestas en internet, ya abrió un mercado para apostar al respecto.
¿Cuándo atacaría Estados Unidos a México?
Antes del 31 de enero de este año, los apostadores le dan un 6 por ciento de probabilidad. Antes del 31 de marzo, la probabilidad crece a 11%. Y antes de que termine este año, se incrementa a 25%.
¿Qué tipo de ataque contempla esta apuesta?
“Para efectos de este mercado, un ‘ataque’ se define como el uso de bombas aéreas, drones o misiles (incluidos ataques Vista en Primera Persona y Misil Antitanque Guiado, así como misiles de crucero o balísticos) lanzados por cualquier agente estadounidense, incluidas fuerzas militares, agencias de inteligencia u otros agentes del gobierno estadunidense, que impacten físicamente territorio terrestre dentro del país indicado (México). Se considera un ataque a cualquier área dentro del territorio terrestre (incluidos ríos, lagos y puertos, pero excluyendo el mar territorial). Cualquier golpe que ocurra durante el periodo de este mercado y sea acreditado por Donald Trump o el gobierno de EU calificará”.
Muchos dirán que 25% no es una probabilidad alta. Difiero. Primero, porque nadie se metería a nadar en un mar con esa misma probabilidad de que por ahí ande un tiburón. Se consideraría arriesgadísimo hacerlo, aunque fuera 25%. Segundo, en los últimos días esta posibilidad se ha venido incrementando. Claramente existe entre los apostadores la idea de que el gobierno estadounidense sí lo está considerando.
A escena entran los problemas domésticos de Trump. Por más que trate de jalar la marca a temas internacionales, lo que más les interesa en este momento a los estadounidenses es la carestía. Los demócratas vienen ganando las elecciones en este país con ese tema.
Este año habrá comicios para renovar la totalidad de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado. Hoy las apuestas dan 79% de probabilidad de que los demócratas le arrebaten la mayoría de la Cámara de Representantes a los republicanos en las elecciones de noviembre de este año.
Esto le complicaría enormemente la gobernabilidad a Trump durante sus últimos dos años en la Casa Blanca. De hecho, teme que le vayan a hacer un tercer juicio político.
No tengamos duda que Trump hará todo lo posible por ganar las elecciones intermedias para los republicanos. Si le conviene electoralmente un ataque militar en México, como lo hizo en Venezuela, no tendrá empacho en hacerlo, por más llamadas telefónicas que le haga la presidenta Sheinbaum.
En Palacio Nacional tienen que prepararse para este escenario. De ocurrir, ¿cuál será la reacción del gobierno? ¿Cómo salvar cara frente a un ataque unilateral de Estados Unidos?


























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