Modalidad 40: las verdaderas razones
Columna de opinión escrita por Carlos Ramírez para La Aurora de México
Martes 27 de octubre de 2026
Carlos Ramírez
De manera repentina y sin previo aviso, el gobierno federal decidió cambiar las condiciones de operación de la Modalidad 40 del IMSS. Una vez más, las reglas del juego cambian súbitamente, sin discusión pública sobre las razones, los alcances y las consecuencias de la decisión.
La Modalidad 40 permite a quienes dejan de cotizar al IMSS continuar realizando aportaciones voluntarias para acumular semanas y mejorar su pensión. Para quienes cotizaron antes del 1 de julio de 1997, este mecanismo podía resultar especialmente atractivo: durante los últimos cinco años antes del retiro, podían elevar sus aportaciones hasta el límite permitido (25 UMA) y aumentar significativamente su pensión.
La decisión plantea dos preguntas: ¿por qué ahora y por qué atajar este mecanismo en particular?
El gobierno argumenta que busca combatir fraudes y abusos. La verdadera razón, sin embargo, es financiera. El gasto pensionario crece aceleradamente y absorbe una proporción cada vez mayor del presupuesto. Además, se aproxima el retiro de numerosos trabajadores de entre 50 y 60 años que planeaban recurrir a esta alternativa. El gobierno habría optado por contener anticipadamente ese costo, reduciendo las expectativas pensionarias de este grupo.
Es necesario reconocer que la Generación de Transición (Ley de 1973) disfruta de condiciones más favorables que quienes cotizan bajo el sistema de Afores, una de las razones que motivaron la reforma de 1995. También es cierto que la Modalidad 40 puede generar pensiones superiores a las aportaciones realizadas. Pero esa generosidad no es una anomalía aislada: existen otros esquemas, igual o más generosos. En lugar de abrir una discusión integral, el gobierno decidió actuar sobre este mecanismo específico.
¿Por qué este y no otro? La respuesta parece política. Reformar pensiones tiene un costo electoral elevado, por lo que muchos gobiernos postergan decisiones difíciles. En este caso, los afectados constituyen un segmento acotado —aunque sean cientos de miles—, disperso y con escasa capacidad de movilización colectiva. El gobierno habría calculado que el costo político sería manejable.
El contraste resulta revelador. En 2025, el mismo gobierno redujo la edad de jubilación de ciertos trabajadores al servicio del Estado, con alta capacidad de movilización, mientras que en años previos se revirtieron ajustes pensionarios en empresas públicas como CFE y Luz y Fuerza del Centro. En la Modalidad 40, en cambio, optó por restringir beneficios. La política pensionaria parece responder a criterios distintos según el peso político de los grupos afectados.
La decisión deja tres mensajes: las presiones fiscales de las pensiones preocupan al gobierno; los beneficios se distribuyen con una doble vara, según la capacidad electoral y de movilización de sus beneficiarios, y, pese a contar con el poder para impulsar una discusión de fondo sobre la sostenibilidad y equidad pensionarias, el gobierno no tiene el menor apetito político para hacerlo.
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Suite francesa
Columna de opinión escrita por Everardo Elizondo para Reforma
Martes 27 de octubre de 2026
Everardo Elizondo
Los disturbios en Francia dejaron una grave secuela de daños materiales, y resultaron en arrestos masivos. Hay quien ha calificado el asunto como una "rebelión urbana". Las protestas fueron iniciadas por estudiantes, irritados por el deterioro de las escuelas, la falta de maestros y lo sombrío de sus perspectivas laborales. Sin embargo, al descontento se sumaron otros grupos. Da la impresión de que todos quieren, a fin de cuentas, un aumento del gasto gubernamental. Y ahí está el quid de la cuestión.
El gasto del gobierno francés, como proporción del PIB, es 57%, y es la proporción más alta entre los principales países europeos. A pesar de tener una enorme carga tributaria, la recaudación no alcanza a cubrir siquiera los gastos ordinarios, antes de pagar los intereses de los pasivos. En consecuencia, la deuda pública bruta total, como fracción del PIB, que en el 2000 era alrededor de 60%, este año será casi el doble (119%), según estima el Fondo Monetario Internacional (FMI). (Por comparación, en Alemania, su "austero" vecino, la proporción no llega al 65%).
Los inversionistas no están convencidos de la sostenibilidad de las finanzas públicas. El FMI tampoco. Una de sus implicaciones ha sido el alza de la tasa de interés pagada por el nuevo endeudamiento, lo que agrava el problema. ¿Cuál es el origen de la cuestión? El peso del "gasto social" (alrededor del 30% del PIB) y, en particular, el de las erogaciones en pensiones.
Volviendo al descontento social: los jóvenes están furiosos porque el gobierno no canaliza recursos a la satisfacción de lo que juzgan sus necesidades (la educación, por ejemplo), pero el fisco no tiene espacio para hacerlo por los compromisos adquiridos con la población adulta. La edad de retiro es 62 años y 9 meses. La cifra es peculiar, y la explicación es que el presidente Macron logró elevarla a 64 años gradualmente, pero la reforma resultó impopular y se tuvo que congelar hasta el 2028.
Así pues, Francia está en una encrucijada fiscal. El FMI ha recomendado lo obvio: reordenar la composición del gasto y aumentar algunos impuestos. Se dice fácil. Pero ¿cuáles impuestos? Los intentos pasados de "gravar a los ricos" han resultado en sendos fiascos, y gravar más el consumo, en las condiciones actuales, equivale a optar por un suicidio político.
Lo apuntado es, por supuesto, apenas un vistazo. Pero pienso que reafirma una lección prudencial añeja. Es cuestión de incentivos: para los políticos, la atracción de gastar es irresistible, pero recaudar les resulta doloroso; la combinación produce una tendencia a un desequilibrio presupuestal creciente que, tarde o temprano, presenta la cuenta. A Francia ya le llegó. (Es una ingenuidad - -si no es que una perversidad- - suponer que se puede escapar a esas tentaciones).
Por cierto, el deterioro del clima social dañará al crecimiento económico, ya de por sí endeble.
























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