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México: Ezquizofrenia Geopolítica

Columna de opinión escrita por José Antonio Crespo para la publicación Etcétera


Jueves 23 de octubre de 2025


José Antonio Crespo

Durante la II Guerra Mundial, México se alineó con los aliados y se benefició enormemente tanto de la venta de nuestras materias primas como de los tratados para enviar trabajadores mexicanos a EEUU (si bien después se fue convirtiendo en un problema y fuente de tensiones).


Cuando la Cuba de Castro se confrontó a Estados Unidos, México mantuvo vínculos de amistad con Cuba, lo cual le permitió servir como un interlocutor eficaz con el resto de países de América, y en particular Estados Unidos.


Esa postura no implicó una confrontación con el vecino del norte que vio alguna ventaja en ello.


Al agotarse el proyecto de “Sustitución de Importaciones”, que pretendía que México fuera autosuficiente en todos los rubros – lo mismo agrícolas que industriales- el gobierno mexicano no vio más camino que abrir la economía en 1985.


Y el gobierno de Salinas promovió el Tratado de Libre Comercio con EEUU y Canadá, que si bien afectó a algunos sectores, el saldo para México fue muy positivo, al grado en el cual posteriormente la izquierda, encabezada por López Obrador, decidió mantener ese acuerdo comercial.


Hubo también en aquellos años de apertura un Tratado comercial con Europa (que incluía una “cláusula democrática”) y con Japón, si bien sus ventajas son muy menores respecto de las del TLCAN.


En todo caso, quedaba claro que económica y comercialmente México se unía al bloque occidental-democrático (incluyendo a Japón, una democracia eficaz tras la II Guerra).


Además, la apertura económica de los ochentas coincidió con el mejor y más eficaz intento de democratización en nuestra historia. México firmó la Carta Democrática de la OEA en los primeros años de este siglo, e incluso, durante desde el gobierno de Zedillo, empezaron a haber crecientes tensiones y desencuentros con Cuba y más tarde con la Venezuela de Chávez.


Pero llegó al poder Morena, que incluía antiguos marxistas, viejos priístas nacional-revolucionarios y varios neoliberales con más oportunismo que principios.


Aunque mantuvo en los hechos (no en el discurso) varias políticas del neoliberalismo (sobre todo en torno al libre comercio), políticamente se fue alejando del bloque democrático, donde se encuentran nuestros principales socios e inversionistas.


En cambio, se acercaron a las dictaduras bolivarianas, inspiradas en el Foro de Sao Paulo (basado a su vez en el viejo marxismo).


Durante su campaña, Amlo ofreció seguir la ruta escandinava y jamás mencionó como modelos a Cuba ni a Venezuela.


En los hechos, la ayuda económica a esos gobiernos, las loas de Morena a la Revolución Cubana, sus protagonistas, la condecoración al nuevo dictador cubano, la protección a Evo Morales, y el apoyo discursivo y diplomático a la dictadura de Venezuela y (en menor medida) a la de Nicaragua, confirman su vocación autoritaria.


Fue también un mensaje pro-dictatorial la negativa de Amlo a asistir a la Cumbre de las Américas a menos que se invitara a Cuba, Venezuela y Nicaragua (que ya no eran miembros de la OEA).


Claudia Sheinbaum ha seguido puntualmente ese mismo camino; pese a entender la importancia de mantener una buena relación con EEUU, que tiene la capacidad de perjudicarnos económica y militarmente, sigue estrechando la alianza con el bloque dictatorial bolivariano.


México no denunció el magno-fraude en Venezuela de 2024 (pese a que líderes de izquierda bolivariana como Lula da Silva y Petr, sí lo hicieron); respaldó diplomáticamente al presidente Castillo de Perú, quien fue destituido por el Congreso (incluso con votos de su partido) por haber intentado disolverlo por fuera de la Constitución; continúa la ayuda “humanitaria” a Cuba, y se niega también a asistir a una nueva Cumbre de las Américas por no invitar a sus dictaduras aliadas.


La directriz diplomática del obradorismo ha sido pues no sólo la dicotomía izquierda- derecha, sino también la dualidad autoritarismo- democracia, claramente a favor del primero.


Lo cual nos puede traer costos elevados comercial y diplomáticamente. En eso consiste su esquizofrenia geopolítica.


José Antonio Crespo

México: Ezquizofrenia Geopolítica

Etcétera



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“Presenta tu denuncia”, el mantra


de la Cuatroté

Columna de opinión escrita por Pascal Beltrán del Río para el periódico Excélsior


Jueves 23 de octubre de 2025

Pascal Beltrán del Río

Enfrentado con cualquier acusación, el oficialismo contesta con la invitación —repetida mecánicamente, con la elocuencia de un machote de papelería— de que se muestren las evidencias. El problema es que, cuando eso sucede, no hay consecuencias. Peor aún, los integrantes del movimiento gobernante aprovechan la difusión de la información sobre sus irregularidades para presentarse ante la opinión pública como víctimas y para hacerse publicidad.


Así sucedió esta semana con el senador Adán Augusto López Hernández, señalado por integrantes de los Comités de Participación Ciudadana del Sistema Nacional Anticorrupción a causa de las inconsistencias detectadas en sus declaraciones patrimonial y fiscal, y acusado formalmente por varios delitos ante la Fiscalía General de la República (FGR) por la diputada federal suplente María Elena Pérez-Jaén.


“Es una campañita”, dijo, lacónico, el exgobernador de Tabasco y exsecretario de Gobernación, con la despreocupación pintada en el rostro, cuando lo abordaron el martes los reporteros de la fuente. “Si quieren, pueden presentar 200 denuncias”, retó.


Y sí, daría lo mismo que lo hicieran, porque “presenta tu denuncia” es el mantra al que recurren los de la autodenominada Cuarta Transformación para desechar cualquier acusación en su contra, por muy evidente y documentado que sea el caso, y por más que los denunciantes den la cara y aporten pruebas y testimonios.


Es lógico: ninguna denuncia procede contra quien tiene el monopolio de la procuración y de la administración de justicia. A menudo se reclama que la reciente Reforma Judicial no incluyó en sus objetivos al Ministerio Público, instancia que decide a quién se acusa y de qué, y lugar donde suelen atorarse las exigencias de justicia. ¿Y como para qué hubiera querido reformar al MP el oficialismo, si ya controlaba a la “autónoma” FGR y a la enorme mayoría de las “autónomas” fiscalías estatales? A lo que necesitaba ponerle el yugo era al Poder Judicial, para que las denuncias que tramite a través de sus fiscales a modo caigan en manos de jueces igualmente a modo —o, si eso llegara a fallar, de los pocos jueces independientes que quedan, a los que ahora puede encarrilar mediante el nuevo Tribunal de Disciplina Judicial—, y a fin de que jamás de los jamases prospere una acusación contra alguno de sus socios.


Así que, los Adanes, los Cuaus y los Noroñas pueden dormir tranquilos, o dedicarse a ver el futbol o irse a jugar pádel en plena sesión legislativa, u organizarse un viaje de turismo político, pues no habrá quién los obligue a rendir cuentas, por más claras y graves que sean las acusaciones en su contra.


Y así seguirán las cosas hasta que la gente se harte de su cinismo —“presenta tu denuncia”— y salga a la calle a exigirles respuestas o a tomarse la justicia por propia mano, por fuera de las instituciones, sin regla ni control, como ha sucedido este año en Nepal, Kenia, Indonesia y otros países.


Mientras eso no suceda, tendrá sin cuidado al régimen que quienes aún confían en el imperio de la ley sigan presentando sus denuncias.


“Presenta tu denuncia”, el mantra de la Cuatroté

​Pascal Beltrán del Río

Excélsior


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