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Sí rodó el balón

17 jul
8 min de lectura

Columna de opinión escrita por Sergio Sarmiento para Reforma


Viernes 17 de julio de 2026


Sergio Sarmiento

"El futbol es la única religión que no tiene ateos".


Eduardo Galeano

 

 

Este próximo domingo concluirá la Copa del Mundo de Futbol 2026. Ha sido un torneo intenso y sorprendente. A pesar de la idea de que ampliarlo de 32 a 48 selecciones reduciría la calidad, varios equipos de países que nunca habían llegado a un Mundial sorprendieron no nada más por la calidad de su juego sino por su entrega. Cabo Verde, representante de un país con solo 530 mil habitantes, se convirtió en favorito sentimental de muchos tras empatar con España y caer heroicamente 3-2 en dieciseisavos de final frente a Argentina.


Quizá lo más importante es que el balón rodó. La CNTE tomó control del centro de la Ciudad de México desde el 1 de junio y causó estragos con el lema de "Si no hay solución, no rodará el balón". Los partidos empezaron el 11 de junio y la Coordinadora levantó su plantón el 20, tras haber recibido grandes beneficios económicos del gobierno.


La selección mexicana ganó con solvencia sus cuatro primeros encuentros y en el quinto cayó dignamente, 3-2, frente a la cuarta escuadra del mundo, Inglaterra. El lema de "¿Y si sí?" generó expectativas imposibles de cumplir. Los festejos fueron multitudinarios y mal organizados. El 1 de julio cuatro personas murieron en el Ángel de la Independencia, tres por asfixia.


La FIFA estimaba una derrama económica de 47 mil millones de dólares para todo el torneo, pero Gabriela Cuevas, coordinadora del Mundial en el gobierno federal, reconoció apenas 50 mil millones de pesos, unos 2,800 millones de dólares, en nuestro país. México fue sede de 13 partidos de 104. El impacto calculado en el producto interno mexicano es irrelevante, alrededor de 0.1 por ciento. México concedió a la FIFA un trato especial para no pagar impuestos por sus ingresos. Se calcula que la FIFA ganará 9 mil millones de dólares en todo 2026.


El Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México recibió en junio 3,531,935 pasajeros, 2.2 por ciento menos que en el mismo mes de 2025. El empleo formal en el país únicamente creció 1 por ciento en el año a junio de 2026. El consumo en bares y restaurantes subió, aunque de manera irregular: tuvieron mucha afluencia los lugares ya conocidos por ofrecer transmisiones deportivas, pero otros solo mantuvieron sus ventas. Muchos debieron pagar cuotas extraordinarias para exhibir legalmente los partidos.


Las tres ciudades sede en México hicieron obras para el Mundial. La Ciudad de México afirma que invirtió cerca de 30 mil millones de pesos en más de dos mil obras. Supuestamente se remodelaron 20 estaciones del Metro, pero las escaleras eléctricas de muchas permanecen paradas. Se construyó la "calzada flotante" de Tlalpan, la cual se inauguró a medias, sin elevadores o escaleras y con partes cerradas. Se pintó de morado el mobiliario urbano y luego otra vez de amarillo.


Los aficionados gozamos de buenos partidos, yo todos en televisión, porque las entradas a los estadios eran inalcanzables. Vimos abusos, como el perdón de una suspensión de un partido al delantero de Estados Unidos Folarin Balogun por presión de Donald Trump, pero este próximo domingo tendremos una final que promete mucho: España y Argentina, la primera entre dos equipos de habla española desde 1930.


Solo aspiro a que sea un buen partido y lo hago con las palabras de Eduardo Galeano en mente: "Yo no soy más que un mendigo de buen fútbol. Voy por el mundo, sombrero en mano, y en los estadios suplico una linda jugadita por amor de Dios. Y cuando el buen fútbol ocurre, agradezco el milagro sin que me importe un rábano cuál es el club o el país que me lo ofrece".




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Ruffo, quién iba a pensar


Columna de opinión escrita por Joaquín López-Dóriga para Milenio


Viernes 17 de julio de 2026


Joaquín López-Dóriga

Es catastrófico usar las encuestas de brújula. Van y vienen.


Florestán


Tras las discutidas elecciones presidenciales del miércoles 6 de julio de 1988 se declaró ganador a Carlos Salinas de Gortari sobre Cuauhtémoc Cárdenas, del Frente Democrático, y Manuel Clouthier, del PAN, cuando el sistema se cayó para callarse, operación a cargo del entonces secretario de Gobernación Manuel Bartlett


Salinas, en su labor de reconstruir la legitimidad de su Presidencia, operó en varios frentes: relaciones con la Santa Sede, Comisión de los Derechos Humanos, IFE, Tribunal Electoral, Solidaridad, TLC, la reforma al 27 constitucional, ingreso a la OCDE y las llamadas concertacesiones.


La primera se le presentó el miércoles 2 de julio de 1989, a los siete meses de su gobierno, en las elecciones para gobernador de Baja California, en las que apareció con ventaja, por primera vez en la historia, un candidato de oposición, el panista Ernesto Ruffo Appel.


Luis Donaldo Colosio, presidente del PRI, rechazó el resultado y lo impugnó, no quería estrenarse en el cargo con la primera derrota electoral del partido en su historia, pero recibió instrucciones de Los Pinos de reconocerlo y el primero en hacerlo fue el propio Salinas.


Ruffo Appel fue gobernador y el PAN mantuvo ese estado durante tres décadas hasta 2019, cuando ganó el morenista Jaime Bonilla, con las desviaciones que alcanzan la actualidad.


Ruffo Appel se convirtió en un símbolo del PAN, fue senador, diputado federal y no se supo más de él hasta que ayer fue detenido en Ensenada por agentes federales con base en una orden de aprehensión acusado de huachicol fiscal, en particular por el caso de los 15 millones de litros decomisados en Ramos Arizpe, Coahuila, en julio de 2025 en 129 carrotanques de ferrocarril.


Se convierte, así, en el primer exgobernador indiciado por ese delito cuando todo apuntaba a morenistas.


Veremos qué sigue.




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Ulises Lara, informante y


¿corrupto?


Columna de opinión escrita por Raymundo Riva Palacio para El Financiero


Viernes 17 de julio de 2026

​

Raymundo Riva Palacio

En medio de tanto ruido retumbó el estruendo de la renuncia de Ulises Lara en la Fiscalía General de la República. Lara argumentó “razones personales” para dejar la Fiscalía Especial para Asuntos Relevantes, que atiende los delitos federales de alto impacto o relevancia nacional, y la vocería de la institución, con lo que provocó un enorme hueco a la fiscal Ernestina Godoy, que se quedó sin la persona en la que recaía el peso de la institución y que era su colaborador de más confianza desde que trabajaron juntos en la Fiscalía de la Ciudad de México.


Lara se incorporó a la Fiscalía General en enero, que generó anticuerpos naturales por su oscuro pasado, y comenzó un trabajo de contrainteligencia –a espaldas de Godoy–, para saber de sus andanzas. Lo que encontraron no fue nada bueno: extorsiones, vínculos con huachicoleros y, lo más inesperado, era informante de los servicios de inteligencia de Estados Unidos. La exposición de sus andares provocó el cese inmediato desde las más altas esferas del Ejecutivo y una crisis dentro de la Fiscalía que se está viviendo en tiempo real.


El detonante, de acuerdo con dos fuentes, fue la liberación en el juzgado Primero Penal de Nuevo León de José Antonio Cortés, apodado El Titán, que había sido detenido a partir de las investigaciones de la Secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana, como presunto líder de una célula del Cártel del Noreste dedicada al contrabando de combustible y lavado de dinero. Cortés era un colaborador cercano de Roberto Blanco Cantú, apodado El Señor de los Buques, que forma parte de la indagatoria del huachicol fiscal que se operaba desde la Secretaría de la Marina en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador.


Cortés fue puesto en libertad el lunes, y el martes presentó Lara su renuncia. Las piezas de un rompecabezas con aristas criminales siguen encajando, mientras el trabajo de contrainteligencia avanza. Lo que descubrieron fue que Lara presuntamente había llegado a pactos con personajes involucrados en el contrabando fiscal, en donde sobresalía Raúl Rocha Cantú, el empresario neoleonés que ganó fama pública por ser el codueño del concurso Miss Universo, en donde se entregó el cetro a Fátima Bosch, una tabasqueña cuya victoria fue seriamente cuestionada por jueces y concursantes.


Rocha Cantú estaba siendo investigado por presunto tráfico de combustible y armas desde Guatemala, donde era cónsul honorario. En Estados Unidos, los servicios de inteligencia encontraron que esa red estaba vinculada con el senador Adán Augusto López y con el hijo del expresidente, Andrés López Beltrán. Por mantener viva la investigación sobre el huachicol fiscal que involucraba a los cercanos del expresidente Andrés Manuel López Obrador, Alejandro Gertz Manero fue obligado a renunciar el año pasado, y ser relevado por Godoy.


La nueva fiscal llamó a Lara, que como en la fiscalía capitalina, se convirtió en el poder detrás del trono. Junto con él llegó su equipo en la Ciudad de México, que presumía en fotografías publicadas en las redes sociales, y que habían sido señalados por presuntos actos de corrupción. Nunca les pasó nada. Estaban en una posición de jueces y juzgados, que les garantizaba impunidad. De acuerdo con las fuentes, la liberación de El Titán se inscribió en ese contexto, pero se agregó a otra molestia que provocó en Palacio Nacional.


El origen fue la detención hace dos semanas de Gilda Lozoya, hermana del exdirector de Pemex, Emilio Lozoya, en las inmediaciones del Aeropuerto Internacional Benito Juárez de la Ciudad de México, llegando de un viaje. La acusaron de operaciones con recursos de procedencia ilícita, que es lavado de dinero, relacionados con el caso de Agronitrogenados, por lo que su hermano está bajo proceso en libertad. La información que arrojó el trabajo de contrainteligencia fue que Lara presuntamente actuó de esa manera como parte de una serie de extorsiones a la familia Lozoya y a cercanos de Alonso Ancira, que vendió a sobreprecio a Pemex la planta de Agronitrogenados.


El tema de la presunta corrupción hubiera sido suficiente para que fuera cesado y se abriera una carpeta de investigación en su contra, que es lo que hicieron los gobiernos del PRI en el reciente pasado, pero no es el caso de la ‘4T’. Los actos de corrupción en las administraciones de Sheinbaum y de Andrés López Obrador no han sido motivo de castigo, como se ha visto cada vez que estalla uno, y menos aún de investigaciones para determinar si hay responsabilidad o no de los implicados, como debería haber sido el caso de Lara. Lo que rompió la confianza no fueron sus presuntos negocios ilegales, sino que fuera informante de Estados Unidos.


El descubrimiento de un topo que tenían los servicios de inteligencia estadounidenses en la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México y posteriormente en la Fiscalía General de la República, sorprendió y alarmó en los más altos niveles del gobierno mexicano. Lara le había estado suministrando información estratégica, no autorizada, a los agentes estadounidenses desde hace unos seis años, lo que tiene un efecto negativo multiplicador.


La revelación de que Lara es informante de Estados Unidos se suma al caso de la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila, que ofreció aportar información al FBI para solucionar la cancelación de su visa, por investigaciones sobre su presunta vinculación con el Cártel de Sinaloa. Los dos violaron la Ley de Seguridad Nacional, que obliga a cualquier servidor público a notificar por escrito a las secretarías de Relaciones Exteriores y de Seguridad de cualquier reunión, intercambio de información, llamadas telefónicas o comunicaciones, tres días máximo después de haberlas realizado.


El caso de Lara, ciertamente, es más delicado que el de la gobernadora. Ávila ofreció información; Lara ha aportado información secreta a Estados Unidos durante años. Es una paradoja. El exfiscal milita en la ultraizquierda de la ‘4T’ y es parte del grupo político del director del ISSSTE, Martí Batres, que controla parte de la Ciudad de México, y de la ministra Lenia Batres, que por prelación sería la próxima presidenta de la Suprema Corte de Justicia. Pero sobre todo, muestra las debilidades ideológicas del obradorismo y deja asomar algo que tendría que registrarse en Palacio Nacional: los principales enemigos de la presidenta no se encuentran afuera, sino dentro de la ‘4T’.



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