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Te robo tu futuro

9 sept
5 min de lectura

Columna de opinión escrita por Luis Carlos Ugalde para Reforma


Miércoles 9 de septiembre de 2026


Luis Carlos Ugalde

Siete de cada diez jóvenes mexicanos de 15 años no tienen las competencias básicas de matemáticas. ¿Qué significa eso en la vida real? Que muchos no pueden resolver algo tan cotidiano como saber cuál de dos productos sale más barato por kilo si uno cuesta 80 pesos por 500 gramos y otro 120 pesos por un kilo. No hablamos de cálculo avanzado, sino de usar las matemáticas para tomar decisiones elementales.


La mitad tampoco alcanza el nivel básico de comprensión lectora. Muchos pueden leer una nota de periódico, pero tienen dificultades para explicar su mensaje principal, distinguir la idea central de la información secundaria o relacionar dos partes del texto. Y alrededor de la mitad tampoco puede interpretar una gráfica sencilla de precios o contagios y determinar si están subiendo o bajando o si los datos respaldan lo que afirma el texto.


Son los resultados de PISA 2025: México está reprobado y les está robando el futuro a millones de jóvenes. No porque carezcan de inteligencia o ganas de aprender, sino porque después de pasar una década en las aulas llegan a los 15 años sin las herramientas para competir en el mercado laboral que viene. En un mundo de inteligencia artificial, automatización y economía del conocimiento, saber leer, razonar y resolver problemas es el piso mínimo para construir un proyecto de vida profesional.


Frente a este desastre, ayer la Presidenta quiso lavarse las manos. Dijo que el problema no es exclusivo de México, que en lectura han caído muchos países y que las plataformas digitales han afectado el aprendizaje. Es verdad que el deterioro educativo es internacional. La OCDE documenta retrocesos importantes en lectura y matemáticas en buena parte de sus países y señala factores como la disminución de la lectura por placer, la expansión de las pantallas y formas de lectura digital más rápidas y superficiales.


Pero México obtiene malos resultados desde que comenzó a participar en PISA en 2000. La pandemia y TikTok pueden haber agravado el problema; no lo crearon. Tampoco explican por qué algunos países lograron avanzar. Turquía mejoró entre 2022 y 2025 en ciencias, lectura y matemáticas. Filipinas, un país de más de 100 millones de habitantes, también mejoró en las tres áreas. No todos están condenados a empeorar.


Ayer el secretario de Educación también quiso evadir su responsabilidad. Mario Delgado descalificó PISA por tener, según él, un alcance limitado y defendió las evaluaciones que realizan los propios maestros. Pero los gobiernos de Morena cuestionan las evaluaciones externas al mismo tiempo que desmantelaron buena parte del sistema nacional que permitía medir los aprendizajes de manera independiente y comparable.


En 2019 desapareció el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación y se descontinuó la prueba PLANEA para tercero de secundaria. Primero dejaron al país sin termómetro propio y ahora desacreditan el termómetro internacional.


Durante su segundo informe, la Presidenta presumió que el bienestar del pueblo ha aumentado. Y es cierto. Pero se trata, en buena medida, de bienestar presente. El bienestar futuro está comprometido porque millones de jóvenes no cuentan con las habilidades para salir adelante.


Hoy un estudiante recibe una beca para comprar útiles, pero termina la educación básica sin las matemáticas necesarias para trabajar en una economía cada vez más tecnológica. Hoy una familia recibe un apoyo para transporte, pero uno de cada dos jóvenes llega a los 15 años sin comprensión lectora básica.


El gobierno tiene tan poca imaginación que frente a casi todos los problemas su respuesta es dar dinero. Transformar el sistema educativo exige algo mucho más difícil: mejorar la enseñanza de matemáticas, capacitar maestros, evaluar resultados, corregir planes de estudio y garantizar que una escuela tenga agua, internet y materiales suficientes.


Dar dinero es sencillo y políticamente rentable. Reformar la educación es difícil y sus beneficios tardan años. Una beca se agradece hoy. Una mala educación se paga durante toda la vida. Para cuando llegue la factura, quienes tomaron las decisiones ya no estarán en el gobierno. A los jóvenes les quedará pagarla.




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Evitar fraude electoral


Columna de opinión escrita por Marco Baños para El Financiero


Miércoles 9 de septiembre de 2026

Marco Baños

Estamos a dos días del inicio de los procesos electorales concurrentes que el 6 de junio de 2027 permitirán la renovación de las diputaciones federales, 17 gubernaturas, 31 Congresos locales y los ayuntamientos de 30 entidades federativas. Testificaremos la continuación de contiendas inequitativas si consideramos que las candidaturas del oficialismo llevan más de tres meses en actividades proselitistas sin límite alguno y sin fiscalización de la cantidad y origen de los recursos utilizados.


En paralelo, el INE está emitiendo un paquete de lineamientos que regularán actividades medulares de la logística electoral. Algunas de ellas han generado intensos debates porque la regulación aprobada por la mayoría de consejeras y consejeros electorales ha flexibilizado las propuestas originalmente presentadas por las áreas técnicas. Un ejemplo reciente está en la definición del mecanismo que los consejos distritales deberían seguir en caso de que en las urnas aparezcan las llamadas boletas planchadas, es decir, boletas que tienen marcas en favor de alguna opción política, pero que no tienen signos de doblez.


Así aparezca solo una boleta planchada es signo inequívoco de prácticas fraudulentas que fueron una constante hasta las elecciones de 1988 y que lamentablemente, aunque en menor medida, resurgieron en las elecciones de 2024 y, en mayor medida, a decir de uno de los consejeros electorales, se presentaron en las elecciones judiciales de 2025. Dato importante: por sus dimensiones, 20 cm por 28 cm, la boleta no cabe sin doblar en la urna, cuya ranura es de 12 cm de largo por 3 mm de ancho, sin doblar es imposible meter la boleta en la urna. Así que una boleta planchada debe registrarse, sin dudarlo, como un voto nulo.


Otro debate está en la negativa de la mayoría de consejeros y consejeras para realizar un cruce de la relación de observadores electorales con la lista de servidores de la nación en activo. No olvidemos dos cosas: la observación electoral fue una de las respuestas de la ciudadanía a las irregularidades de las elecciones de 1988 y surgió como un derecho ciudadano que se ejerce para vigilar todas las actividades del proceso electoral, contribuir a la legitimidad de las elecciones en un auténtico ejercicio de transparencia impulsado por la ciudadanía que no desea participar en la representación de partidos en las casillas. La segunda: durante las elecciones judiciales la figura de observadores fue asaltada por el oficialismo que, por esa vía, registró una parte de sus operadores políticos para inducir el voto a través de los acordeones y cumplir con el pase de lista de votantes. En vez de autorizar el cruce con la base de datos de los llamados servidores de la nación, el voto mayoritario en el INE impone que se presente solo una carta de buenos deseos en la que se diga que la persona no es servidor de la nación.


Creo que la autoridad no debería titubear al establecer medidas para el buen desarrollo de las actividades del proceso electoral, no deben dejarse zonas de duda o rendijas por las que pudieran colarse las prácticas indebidas, deben cerrarse tajantemente todas las vías para el fraude electoral. En 2027 México se juega el futuro de su democracia y las autoridades electorales su credibilidad y su debilitada legitimidad. INE y Tribunal deben cumplir el papel de árbitros que les corresponde y no seguir mirando hacia otro lado, como ya lo hicieron con las precampañas adelantadas.







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