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Dictadura cubana


Columna de opinión escrita por Sergio Sarmiento para el diario Reforma


Lunes 2 de febrero de 2026


Sergio Sarmiento

"Uno no establece una dictadura

para salvaguardar una revolución;

uno hace la revolución para establecer

una dictadura".


George Orwell, 1984

 

 

La presidenta Claudia Sheinbaum declaró que regalar petróleo o combustibles a Cuba es una "decisión soberana" producto del "humanismo que representamos". Dijo también que el tema de Cuba no se tocó en la conversación telefónica con el presidente Donald Trump de Estados Unidos el pasado 29 de enero. Sin embargo, este sábado Trump afirmó en su avión presidencial: "La presidenta de México, la presidenta Sheinbaum, fue muy buena. Yo le dije a ella: 'Mira, no queremos que envíen petróleo allá', y ella no está enviando petróleo". Ayer la Presidenta negó que Trump se lo hubiese pedido.


Cuba sufre una terrible crisis económica, pero no es la primera vez. Este país, que antes de la revolución de 1959 era uno de los más prósperos de América Latina, ha sufrido un deterioro enorme, aunque el gobierno siempre ha encontrado padrinos que le han otorgado subsidios para sobrevivir. La Unión Soviética lo hizo hasta que se deshizo en 1991. Más tarde fue la Venezuela de Hugo Chávez y Nicolás Maduro. Hoy México quiere asumir ese papel, regalándole petróleo y combustibles, pero se enfrenta al rechazo de Estados Unidos que ha señalado que cualquier país que entregue hidrocarburos a Cuba sufrirá aranceles punitivos.


El embargo comercial de Estados Unidos a Cuba, producto originalmente de la expropiación sin indemnización de empresas estadounidenses, ha tenido un fuerte impacto, pero no es responsable del desplome económico. Después de 67 años de comunismo, Cuba pudo haber desarrollado actividades que no dependieran de Estados Unidos. Hasta la fecha importa alimentos y medicinas de la Unión Americana. Ha recibido también inversiones europeas, canadienses y mexicanas. A México y a otros países, sin embargo, Cuba ha dejado de pagarles lo que les debe. Desde 1959, por otra parte, no ha habido inversión en Cuba de los propios cubanos... porque la inversión privada se considera un delito en la mayor parte de las actividades económicas.


Cuba ha sido desde 1959 una abierta dictadura, peor que la de Augusto Pinochet en Chile que duró de 1973 a 1990. El Comunista es el único partido legal en el país. Hay elecciones para la Asamblea Nacional, pero con un solo candidato por distrito. Los diputados escogen al presidente, hoy Miguel Díaz-Canel, por virtual unanimidad. En Cuba no hay libertad de prensa ni de expresión. Las protestas son reprimidas violentamente y castigadas con cárcel.


Lejos de cuestionar la dictadura cubana, el régimen mexicano la ha alabado y protegido. El expresidente Andrés Manuel López Obrador declaró el 25 de julio de 2021 que Cuba es "un ejemplo de resistencia" e invitó a Díaz-Canel a pronunciar el discurso oficial en la celebración de la independencia mexicana del 16 de septiembre de ese año. Tanto AMLO como la presidenta Sheinbaum han entregado petróleo y combustibles a Cuba sin transparentar el costo para los mexicanos.


Hay buenas razones para oponerse al embargo comercial estadounidense a Cuba, el cual ha sido siempre la excusa de la dictadura ante sus fracasos económicos, pero regalarle combustible es una malversación de fondos públicos mexicanos que debería ser castigada. El propósito de este regalo es mantener viva una dictadura que ha empobrecido al pueblo cubano y ha borrado sus derechos. Sin embargo, Sheinbaum enfrenta ahora a un dilema: o deja de entregar combustibles a Cuba o provocará sanciones que tendrán un costo muy elevado para los mexicanos.


 

· MENOS CUBANOS

 

Cuba llegó a tener 11.3 millones de habitantes en 2012, pero desde entonces la población ha venido descendiendo. Una fuerte emigración que busca escapar del paraíso comunista y un desplome de los nacimientos han hecho que el número caiga oficialmente a 9.7 millones en 2024. Sin embargo, el demógrafo Carlos Albizu-Campos afirma que esta cifra es falsa y que la población real en 2024 era ya de solo 8 millones.




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El tren y quien lo puso


Columna de opinión escrita por Héctor Aguilar Camín para el diario Milenio


Lunes 2 de febrero de 2026


Héctor Aguilar Camín

Se dijo alguna vez que la corrupción hay que barrerla como las escaleras, de arriba a abajo. El accidente del Tren Interoceánico se está barriendo solo abajo.


La fiscalía, la prensa y los expertos han revisado todos los tramos de la escalera y sus versiones reunidas esbozan una explicación convincente del siniestro.


Lo que el esbozo revela es que, tarde o temprano, el Tren Interoceánico iba a descarrilarse. Porque todas sus piezas están mal, de arriba a abajo.


Arriba, el origen es la ocurrencia de un presidente, que ordena emprender la tarea sin tomarse la molestia de hacer un proyecto ejecutivo independiente. Lo encarga a sus subordinados.


Según esa ocurrencia, el tren podía hacerse rápido, utilizando vías existentes desde la época porfiriana, viejas de más de un siglo.


El tren también podía hacerse barato: comprando locomotoras y vagones que ya no se usaban en otras partes, pero era una ganga usar aquí. Eso hicieron, y le añadieron que hubiera transporte de pasajeros, lo cual no había. Ahora hay 14 muertos.


Luego, el tren podía hacerse entre leales, sin inspección externa, poniendo su ejecución en manos de un mando de la Marina, que es hoy el secretario del ramo, escondiendo contratos y entregando la supervisión de la obra al hijo del presidente.


El tren se hizo como se había previsto: sin proyecto ejecutivo independiente, rápido, barato y sin inspección profesional. Con altos rendimientos políticos, eso sí, fue inaugurado dos veces, y económicos, gracias a sobrecostos en los que no hubo control ni rendición de cuentas, sólo reparto.


Echaron a andar el tren. Nadie vio que le faltaban velocímetros, ni sistemas de frenado automático y de control de velocidad


Días antes del accidente se reportó que las cejas de las ruedas de los vagones estaban desgastadas, que podían descarrilarse. Nadie corrigió.


Tres operadores sin licencia conducían el tren en el momento del accidente. Son ahora los responsables oficiales del siniestro, porque venían muy rápido. Su delito: homicidio imprudencial de 14 personas.


El Tren Interoceánico no ha cambiado nada estructuralmente con el accidente. Si no lo arreglan, tarde o temprano, se accidentará de nuevo.


Nació en la cabeza del mismo señor que dijo alguna vez que sacar petróleo no era difícil, pues era como meterle un popote al subsuelo.


¿De quién es el homicidio imprudencial? 



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