top of page

Dos nuevos partidos


Columna de opinión escrita por ​Luis Carlos Ugalde para el diario Reforma


Miércoles 1 de julio de 2026


Luis Carlos Ugalde

México tendrá dos nuevos partidos políticos: Somos México y Partido PAZ. El INE aprobó su registro y, de confirmarse la decisión por el Tribunal Electoral, el sistema pasará de seis a ocho partidos nacionales a partir de hoy. La noticia ha provocado reacciones encontradas. Para algunos, se trata de más fragmentación, más gasto y más vehículos oportunistas para negociar prerrogativas. Para otros, representa una oportunidad para refrescar una oferta política cada vez más cerrada y polarizada.


Ambas lecturas tienen algo de razón. En México, muchos partidos nuevos han nacido con más ambición presupuestal que vocación programática. Algunos han sido franquicias familiares, instrumentos de presión o satélites de partidos mayores. Pero también es cierto que un sistema político sin válvulas de entrada se vuelve rígido, excluyente y oligopólico. La democracia necesita competencia, pero también reglas que impidan la pulverización del voto y el abuso de los recursos públicos.


La experiencia mexicana muestra que crear un partido no garantiza sobrevivir. Según un reporte de Integralia, entre 2000 y 2024 se crearon once partidos políticos nacionales. De ellos, sólo cuatro lograron superar la prueba de su primera elección federal. Es decir, la tasa de letalidad fue de 63.6 por ciento. La mayoría nace, consume recursos, compite una vez y desaparece. El filtro real no es el registro, sino la primera elección.


El caso de PAZ ilustra esa fragilidad. Es la tercera apuesta de la misma corriente política. Primero fue el Partido Encuentro Social, que obtuvo registro nacional en 2014 y lo perdió en 2018 al no alcanzar el 3 por ciento. Luego renació en 2020 como Partido Encuentro Solidario y volvió a perder el registro en 2021 por la misma razón. Ahora reaparece como Partido PAZ, después de abandonar las siglas CSP -Construyendo Sociedades de Paz- por coincidir con las iniciales de la presidenta Sheinbaum.


Aun con los dos nuevos integrantes, México seguirá siendo uno de los países de América Latina con menor número de partidos nacionales. Argentina tiene 44, Perú 43, Colombia 34, Costa Rica y Brasil 30 cada uno, mientras México tendrá ocho. Esa diferencia refleja un sistema restrictivo: documentos básicos, afiliación mínima equivalente al 0.26 por ciento del padrón -aproximadamente 267 mil electores-, 20 asambleas estatales con al menos 3 mil asistentes o 200 distritales con 300, y una asamblea nacional constitutiva. La puerta angosta protege a los partidos existentes, pero también evita la fragmentación y la ingobernabilidad.


Los nuevos partidos ocupan espacios ideológicos distintos. Somos México se perfila como una opción de centroizquierda liberal y opositora. Sus posiciones giran en torno a la defensa de la democracia, los contrapesos, la autonomía de las instituciones electorales, el rechazo a la concentración del poder y la crítica al uso faccioso de las instituciones. Su desafío será transformar un discurso institucional en una oferta atractiva para ciudadanos que no votan por abstracciones como "contrapesos" o "autonomía".


Partido PAZ, en cambio, se ubica en la derecha conservadora. Su identidad gira en torno a la defensa de la vida y la familia, la oposición al aborto y a agendas progresistas, así como la seguridad pública. Su base social parece vinculada a comunidades evangélicas. Su reto será demostrar que no es comparsa del gobierno y que la tercera es la vencida.


Los nuevos partidos tienen dos rutas para sobrevivir: quitar votos a las fuerzas existentes o incorporar a ciudadanos hoy abstencionistas, desencantados o políticamente huérfanos. La primera ruta puede acentuar la fragmentación y, en el caso de Somos México, debilitar aún más a una oposición ya dispersa. La segunda sería mucho más valiosa: convertir apatía en participación, malestar en representación y desencanto en energía democrática. Ahí estará la verdadera prueba. Si estos partidos sólo redistribuyen los mismos votos, serán otra pieza en el mercado de siglas. Si logran atraer ciudadanos que dejaron de creer en la política, entonces habrán justificado su lugar en la boleta.




—--------------------------------------------------------------------------------




Noticias

Columna de opinión escrita por Macario Schettino para el diario El Financiero


Miércoles 1 de julio de 2026


Macario Schettino

El día de hoy se espera que Estados Unidos confirme que no renueva el T-MEC, que entra por ello en el proceso de revisión anual previsto desde su firma. Estas revisiones anuales pueden ocurrir durante 10 años, y solo en caso de que nunca se logre un acuerdo, terminará la relación comercial. Dicho de otro modo, no pasa nada especial, sino que seguimos en las discusiones que se han tenido en los últimos meses.


Cuando Trump fue presidente por primera vez, canceló la participación de Estados Unidos en el Transpacífico (TPP) y exigió que NAFTA se renegociara, porque era el peor acuerdo comercial en la historia de la humanidad. Obviamente no era así, pero él no se detiene en adjetivos. En lugar de ese acuerdo, se firmó el actual, que nosotros abreviamos como T-MEC.


A mí me parece un acuerdo inferior a NAFTA, especialmente para México, porque reduce las restricciones internas. Justo por eso el gobierno mexicano se sintió liberado para destruir el sector energético, como lo ha hecho. Bajo el acuerdo anterior, eso hubiera sido imposible. Aunque en aquél, México dejaba fuera ese tema, cada reforma constitucional en México implicaba un piso del que no podía regresarse. En consecuencia, la reforma energética de 2013 habría sido muy difícil de revertir.


Entiendo que uno de los temas que más interesan a Estados Unidos ahora es precisamente el energético, pero ahora tienen menos instrumentos. Ojalá los tuvieran, porque cada día estamos en peor situación en ese rubro, y no parece que eso se entienda en nuestro gobierno (como lo expuso Carlos Elizondo el domingo).


Lo que debe ser claro es que el T-MEC no se acaba hoy, ni en algún horizonte esperable de tiempo. Trump no tiene interés en darse un golpe de ese tamaño, pero sí estará buscando opciones que le permitan obtener más votos en su país, y lo que pueda robarse. Recuerde que son las únicas dos cosas que le importan. Así que no haga caso de opiniones alarmistas al respecto.


En ese mismo tenor, conviene referirnos a la reciente circular del Banco de México que anuncia que hará compras de algunos bonos del gobierno mexicano, en operaciones del mercado secundario. Algunas personas interpretaron esto como la posibilidad de que el Banxico financie el déficit público, como lo hacía en los años 70, facilitando la ruta hacia la crisis. No es así, es un instrumento que el banco se otorga para poder dar al mercado la liquidez necesaria, evitando que, por la razón que sea, de pronto haya demanda de dinero y no pueda ponerse en circulación. Eso provocaría tasas de interés más elevadas de lo necesario, y en ciertas circunstancias, podría llevar a malas decisiones de los intermediarios. En pocas palabras, es una opción más del Banco de México, que se comunica con transparencia. Tampoco se preocupe.


Ahora que si se quiere preocupar, para eso están las finanzas públicas. Para el periodo enero-mayo, en este 2026 los ingresos del sector público fueron menores, en términos reales, que el año pasado. En cambio, los gastos crecieron. Ambos son movimientos menores, pero al sumarlos, en direcciones opuestas, implican un incremento en el déficit. De enero a mayo, este año le han faltado poco más de 420 mil millones de pesos al sector público; el año pasado, la diferencia era de 250 mil millones. Para que se preocupe, le digo que en 2024, justo los meses en que se creó la burbuja para llevar a votar, esa diferencia era de 560 mil millones. Estamos más cerca de ese 2024 que del año pasado, a pesar de que la inversión del gobierno se ha reducido 40% contra lo gastado entonces.


No busque noticias amarillistas del T-MEC o de Banxico, basta con mantenerse atento a cómo avanza la crisis fiscal.




—--------------------------------------------------------------------------------




Malestar en Palacio: no por las


crisis; sí por el Mundial


Columna de opinión escrita por José Carreño Carlón para el diario El Universal


Miércoles 1 de julio de 2026

José Carreño Carlón

¿La ‘Verde’ contra la mañanera? Se percibe malestar en Palacio y no parece ser por las crisis múltiples del régimen y del país, camino a puntos explosivos de calentamiento crítico. La desazón tampoco parece provenir de las limitaciones y los condicionamientos impuestos desde Palenque para enfrentar cada una de las aristas explosivas. El malestar parece deberse al Mundial, a pesar del buen desempeño de la Selección Nacional en la primera fase, que espero que haya seguido anoche, para pasar a octavos. Incluso, la frialdad y la parquedad ante los triunfos mexicanos parecerían ser producto de un cierto resentimiento ante la euforia popular despertada por la Selección. Sí. Bajo el supuesto de que esa euforia debería dirigirse a la obra del régimen de la cuarta, cuya exaltación en las mañaneras no despierta ese (ni otro) entusiasmo. En efecto, en la mañanera siguiente al triunfo sobre Chequia, la Presidenta le dedicó 10 minutos al éxito de una árbitra mexicana en el Mundial y le obsequió una mención pasajera a la victoria de México.


Sobran razones. En el proverbial, errático discernimiento de prioridades del régimen, el Mundial aparece a ratos, por lo menos, como un estorbo. No tanto para tomar decisiones de gobierno, sino para mantener el monopolio de la agenda pública. En realidad, sobran las razones para dirigir el malestar de la Presidenta en otras direcciones. Todo puede estar ocurriendo: los aprestos, por ahora, verbales para el desencadenamiento de medidas unilaterales de fuerza de Estados Unidos contra lo que estiman allá como un complejo político criminal en el gobierno de nuestro país. Están los nuevos escollos de Trump para la renovación del tratado de libre comercio, con efectos desastrosos para la economía del país. Y están también una crisis fiscal en puerta de pronóstico reservado, la formal preocupación de la ONU por la crisis de desaparecidos en nuestro país y la indignación internacional por el maltrato a las madres buscadoras, entre mil parcelas más heredadas de su antecesor, quien además obstaculiza su urgente atención de fondo.


Una pista. En lugar de avocarse a ellos, la Presidenta, como su antecesor, los niega, los minimiza, los atribuye a la derecha y al neoliberalismo, y a otra cosa. Y es el Mundial el que se le atraviesa al responder cada cuestionamiento sobre los ingentes problemas nacionales. Lo veremos ya que pase el Mundial, suele responder. Finalmente, este lunes pareció dar una pista del origen del malestar. A pregunta —probablemente sembrada— sobre la comercialización de las decisiones de la alineación del tricolor, respondió que, acabando el Mundial, se podrá hacer los análisis correspondientes.


Una copa no deseada. No obstante, el uso del Mundial como distractor de los problemas críticos del régimen, parecería que la Copa Mundial fue una criatura no deseada por la Presidenta. Así parecen evidenciarlo la mala, precaria gestión en los arreglos cosméticos y la adaptación de los servicios urbanos de la capital, inconclusos, y la automarginación de la Presidenta en la periferia de los momentos estelares del país y de la ciudad como anfitriones del más visto evento deportivo internacional. En sus momentos culminantes, la Presidenta pareció exiliada en las zonas de refugio de sus clientelas electorales, a la jefa de gobierno de la CDMX. Mientras la presidenta dé pistas de una probable intención de ajuste de cuentas —en alguna mañanera— con el gravoso encaje de la FIFA y con los brazos ejecutores del espectáculo, sus aliados.



Comentarios


Suscríbete para recibir novedades exclusivas

¡Gracias por suscribirte!

Contacto

  • Facebook
  • Twitter
  • Instagram

Conmutador: (624) 145 7963

Teléfonos: 624 145 7912 (Ventas)

624 145 8182 y 624 145 8183 (Cabina)

Email: contacto@cabomil.com.mx

© 2026 Cabo Mil , Sitio Realizado y administrado por Imandi

bottom of page