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El mito de Pemex


Columna de opinión escrita por Sergio Sarmiento para el diario Reforma


Miércoles 18 de marzo de 2026


Sergio Sarmiento

"¿De cuándo acá se requiere

tanta ciencia para extraer el petróleo?...

Es perforar un pozo, como si

se fuese a extraer agua...".


Andrés Manuel López Obrador

 

 

El 18 de marzo de 1938 el presidente Lázaro Cárdenas anunció, desde un balcón de Palacio Nacional, la expropiación de la industria petrolera. Argumentó que lo hacía por "la actitud asumida por las compañías petroleras negándose a obedecer un mandato de la Justicia Nacional". Efectivamente, la Suprema Corte había dictado una sentencia que obligaba a las empresas "a pagar a sus obreros el monto de la demanda económica que las propias empresas llevaron a los tribunales judiciales". Sin embargo, la decisión tenía también que ver con una búsqueda de desarrollo económico. El país, dijo, "se debate sintiendo frenado su progreso industrial por quienes tienen en sus manos el poder de todos los obstáculos".


Cárdenas ofreció una indemnización, aunque tomada del "tanto por ciento que se determinará posteriormente de la producción del petróleo y sus derivados". Sí, pagaría, aunque con los recursos que generara la inversión de las petroleras. Las empresas se inconformaron, pero con la presión de la Segunda Guerra Mundial se vieron obligadas a aceptar un acuerdo. Los pagos de indemnización, que originalmente debieron hacerse en 10 años, solo concluyeron en 1962.


Los gobiernos del PRI y Morena han hecho de la expropiación petrolera un mito nacional. La medida, sin embargo, no llevó a ese "progreso industrial" que quería Cárdenas. La producción petrolera creció gradualmente en un principio, pero se disparó después del descubrimiento del campo de Cantarell en los setenta. En estos últimos años, sin embargo, está cayendo nuevamente. El petróleo ha generado fortunas para funcionarios y contratistas, pero no ha sido la palanca de desarrollo que soñó Cárdenas. Daniel Yergin, en su clásico The Prize (1990), escribió: "El petróleo fortaleció la economía mexicana, solo para socavarla".


Pemex es hoy una empresa quebrada. En 2025 registró un patrimonio negativo de 1.9 billones de pesos y una pérdida neta de 45,202 millones de pesos, aunque menor a la de 780,588 millones de pesos de 2024. La ayudó una ganancia cambiaria de 59,870 millones. En el sexenio de AMLO las pérdidas de Pemex sumaron 1.8 billones de pesos. La producción de petróleo crudo alcanzó en 2003 su máximo nivel, 3.5 millones de barriles diarios, pero para 2025 el total fue de solo 1.6 millones, a pesar de que a partir de 2019 López Obrador le empezó a sumar líquidos condensados para aparentar que era mayor.


Pemex no ha sido manejada como empresa, sino como botín político. Los gobiernos del PRI y del PAN la ordeñaron con altos impuestos para financiar el gasto corriente. López Obrador tuvo la ocurrencia de dejar de lado la parte rentable, la producción y exportación de crudo, para concentrar inversiones en la que perdía dinero, la refinación. Para justificar esta decisión, Pemex ha empezado ahora a manipular sus cifras. En 2024 vendió su petróleo crudo a un promedio de 66.50 dólares por barril, con un precio de exportación de 70.57 dólares. En 2025 lo malbarató a 31.20 dólares, pese a que el crudo de exportación se cotizó en 61.11 dólares. ¿Por qué? Para hacer creer que las refinerías son rentables.


Al final, México ha perdido más de lo que ha ganado con el monopolio. La producción petrolera ha sido una de las bases de la prosperidad de Estados Unidos, pero en México solo ha enriquecido a políticos y contratistas. La producción petrolera sí puede detonar desarrollo económico, pero no cuando está en manos de un monopolio controlado por una clase política corrupta. Cárdenas se equivocó.


 

· V-DEM

 

El instituto V-Dem de Suecia, que mide la calidad de la democracia en el mundo, ha señalado en su informe 2026 que los países con mayor deterioro democrático son Hungría, Serbia, la India, Estados Unidos y México. "El país más democrático sobre la faz de la Tierra" ya es una "autocracia electoral".




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Donar a Cuba


Columna de opinión escrita por Ana Paula Ordorica para el diario El Universal


Miércoles 18 de marzo de 2026


Ana Paula Ordorica

Resulta frustrante, por no decir sospechoso, cómo la retórica oficialista se empeña en ignorar la geografía y la historia en favor de la ideología. Andrés Manuel López Obrador ha vuelto a escena para pedirle al pueblo de México que meta la mano al bolsillo y rescate, vía donativos, al régimen cubano. Lo hace bajo el gastado eslogan de que el gobierno de Miguel Díaz-Canel es "profundamente humano".


Sin embargo, para cualquier observador con un mínimo de rigor, esa "humanidad" se desvanece ante los apagones de 18 horas, la escasez crónica de alimentos básicos y la represión sistemática contra quienes se atrevieron a salir a las calles a exigir lo mínimo para subsistir. ¿Cómo puede llamarse humanista a un sistema que ha orillado a su población al éxodo más grande de su historia? Según cifras de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EUA, solo en los últimos dos años, más de 400 mil cubanos han llegado a territorio estadounidense. Ese es el verdadero referéndum sobre el "humanismo" que defiende AMLO.


La ceguera voluntaria de Morena no solo es ética, sino estratégicamente suicida. En Washington, el tablero ha cambiado. Con Donald Trump en la Casa Blanca y la consolidación de Marco Rubio, un halcón de origen cubano y crítico feroz de las dictaduras de izquierda, como Secretario de Estado y posible sucesor de Trump, México está enviando señales de confrontación innecesaria. Mientras Trump y Rubio toman nota de las lealtades regionales y advierten que el régimen de La Habana está en fase terminal, aquí la presidenta Claudia Sheinbaum respalda la colecta con un desganado "quien quiera aportar, que aporte". No es solo una cuestión de libertad individual, es el aval del Estado mexicano a una estructura de financiamiento que carece de toda transparencia.


No podemos olvidar el fatídico septiembre de 2017. Tras el sismo que enlutó al país, López Obrador impulsó el fideicomiso "Por los Demás". Lo que se vendió como un gesto de solidaridad terminó en un escándalo de "operación carrusel", documentado por el INE, donde operadores cercanos al hoy expresidente, incluido su entonces secretario particular Alejandro Esquer, fueron captados haciendo depósitos hormiga de 50 mil pesos para eludir controles financieros. El destino final de ese dinero nunca se acreditó para los damnificados.


Ahora, la historia se repite con una eficiencia burocrática envidiable. La Asociación Civil Humanidad para América Latina, hecha para recibir donativos para el régimen cubano, obtuvo su registro y cuenta bancaria en tiempo récord, un trámite que a cualquier ciudadano de a pie le toma meses de citas en el SAT y auditorías notariales. El PAN ya ha solicitado formalmente que el SAT aclare cómo se gestionó este registro express.


La coartada del bloqueo económico, esa tabla de salvación a la que el régimen cubano se aferra desde hace seis décadas para justificar su ineficacia, ya no se sostiene. Cuba comercia con la Unión Europea, con Canadá, con China y con México mismo. El problema no es que no puedan comprar, es que no tienen con qué, porque destruyeron su aparato productivo. Antes de 1959, la isla era uno de los tres países más prósperos de América Latina en indicadores de salud y educación por habitante. Hoy, es un museo de la carestía mantenido artificialmente por el petróleo ajeno, antes soviético, luego venezolano y ahora, parcialmente, mexicano.


La solidaridad debe ser con el pueblo cubano, con el que padece el hambre y la oscuridad, no con la cúpula que gestiona su miseria. Y si la administración de Sheinbaum pretende mantener una relación pragmática con nuestro principal socio comercial al norte, debería empezar por entender que México no puede ser el cajero automático de una dictadura en decadencia.



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