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Gran Hermano


Columna de opinión escrita por Sergio Sarmiento para el diario Reforma


Martes 10 de marzo de 2026


Sergio Sarmiento

"El Gran Hermano te está observando".


George Orwell, 1984

 

 

En un México en que la presidenta Sheinbaum nos dice que no hay censura, un tribunal electoral amenaza con llevar la censura a un extremo al que hasta ahora nadie se había atrevido: a las comunicaciones privadas.


La Sala Regional de Guadalajara del Tribunal Electoral dictó el 6 de marzo un fallo que ordenó medidas cautelares contra una servidora pública de la Secretaría de las Mujeres de Sinaloa, María Emma Zermeño López, por supuesta "violencia política de género" contra otra mujer, Almendra Negrete, diputada local morenista con licencia y ahora secretaria nacional de Diversidad Sexual de Morena, que la sentencia identifica solo como "Dato Personal Protegido".

No es la primera vez que un tribunal electoral ordena sanciones contra una mujer por supuesta violencia política de género. Muy notado fue el caso de Karla Estrella, ama de casa de Hermosillo, sancionada por la Sala Superior del Tribunal Electoral por sugerir que Diana Karina Barreras Samaniego, "Dato Protegido", fue favorecida como candidata a diputada federal por influencia de su esposo, el también morenista Sergio Gutiérrez Luna, dos veces presidente de la Cámara de Diputados. El tribunal condenó a Estrella a pagar una multa, asistir a cursos de reeducación y disculparse públicamente 30 días consecutivos con Dato Protegido.


El caso contra Emma Zermeño es todavía peor, porque se le acusa de haber cometido el supuesto delito en una comunicación privada enviada por WhatsApp. El Tribunal Electoral de Sinaloa descartó la imputación precisamente por eso, pero la Sala Regional ha revocado el fallo y ha pedido al tribunal local que revise el expediente y castigue a la acusada.


El fallo viola el artículo 16 de la Constitución que establece: "Las comunicaciones privadas son inviolables. La ley sancionará penalmente a cualquiera que atente contra la libertad y la privacía de las mismas". Aun en una investigación sobre un delito, "en ningún caso se admitirán comunicaciones que violen el deber de confidencialidad que establezca la ley".


La legislación sobre violencia política de género se ha convertido en una simple excusa para la censura. Lo demuestra el caso de Héctor de Mauleón y El Universal, denunciados por un artículo en que el periodista identificaba, con base en un oficio del exsecretario de la Defensa, Luis Cresencio Sandoval, una red de tráfico de combustible en las aduanas de Tamaulipas encabezada por Juan Carlos Madero Larios, cuñado de Tania Contreras, exconsejera jurídica de Tamaulipas y "carta fuerte" del gobierno de Américo Villarreal para la presidencia del Supremo Tribunal de Justicia del Estado. Contreras ya fue, efectivamente, designada para ese cargo. Los señalamientos del artículo no han sido refutados, pero las acusaciones contra el reportero y el periódico se mantienen.


Un caso más reciente es el de Miguel Ángel Meza, presidente de @DefensorxsAC, condenado por el Tribunal Electoral por violencia política de género por divulgar que Silvia Rocío Delgado, entonces candidata a juez, había sido abogada de El Chapo Guzmán, cosa que ella misma reveló en un documental.


Hay muchos más casos de censura con usan el pretexto de la violencia política de género, pero nunca habíamos visto uno en que la censura se aplicara a una comunicación privada. El régimen está construyendo una Policía del Pensamiento como la que George Orwell describió en 1984: "Si quieres guardar un secreto, tienes también que ocultártelo a ti mismo... De ahora en adelante, no solo debes pensar correctamente, sino sentir correctamente y soñar correctamente".

 

· HOSPITALES

 

¡Qué bonitos y limpios se ven los hospitales públicos cuando los inaugura o los visita la Presidenta! Eso pensé ayer cuando Claudia Sheinbaum inauguró durante su mañanera el nuevo Hospital Oncológico de la Mujer en Gustavo A. Madero. Ya en operación, en cambio, están sucios, saturados y a menudo sin medicamentos o insumos.




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La nueva alta burguesía de la 4T


Columna de opinión escrita por Jorge Fernández Menéndez para el periódico Excélsior


Martes 10 de marzo de 2026


Jorge Fernández Menéndez

Decía Albert Einstein que “el respeto irreflexivo por la autoridad es el mayor enemigo de la veracidad”. Y la verdad, decía sir Francis Bacon “es hija del tiempo, no de la autoridad”. Démosle tiempo a la verdad. Hasta ahora dejémoslo ahí.


Pero el tiempo también nos da diferentes perspectivas. Una de ellas es la de los nuevos, repentinos, ricos y multimillonarios de Tabasco del pasado sexenio. El país en los últimos siete años prácticamente no ha crecido, estamos casi a los mismos niveles de 2018, si calculamos el crecimiento per cápita, éste es casi negativo ante el incremento poblacional. Unas 300 mil empresas formales, con foco en comercio, servicios y manufactura, han quebrado en estos años; muchas migraron a informalidad, donde hoy radica más de 50 por ciento de la economía nacional. Esto explica parte del bajo crecimiento económico.


En el ámbito petrolero la situación es mucho peor: Petróleos Mexicanos les debe unos 25 mil millones de dólares a los proveedores de la paraestatal, lo que ha llevado a la quiebra a grandes, medianos y pequeños empresarios que dependían de Pemex. La paradoja es que mientras muchos de los proveedores o socios históricos de Pemex quebraban o se endeudaban para tratar de seguir operando, mientras la paraestatal no pagaba sus deudas, otros, nuevos en el negocio o absolutamente marginales hasta 2018, se hicieron repentinamente ricos.


Tenían, es verdad, algo a su favor: la relación con el nuevo gobierno, con Adán Augusto López, con Octavio Romero Oropeza y, sobre todo, con los hijos del expresidente López Obrador. Y comenzaron a surgir fortunas repentinas y milagrosas, con contratos asignados, sin licitación, con Pemex, algunos con negocios turbios, con la petrolera o con las obras del Tren Maya, la refinería de Dos Bocas o el Tren Interoceánico. Otros, además de esos negocios, incurrieron abiertamente en el huachicol o en el contrabando de combustible, desde Sergio Carmona y sus socios en Palacio Nacional, hasta los contraalmirantes Farías, sobrinos del exsecretario de Marina, Rafael Ojeda.


Hay denuncias, grabaciones incriminatorias, investigaciones periodísticas e incluso judiciales, datos ineludibles sobre esos mecanismos de corrupción y sus operadores y ni uno solo de estos personajes, casi todos provenientes de la misma trama de poder, con las mismas relaciones y casi todos los hilos de esas tramas terminan en Tabasco.


Lo que conocimos el fin de semana, la fiesta de 15 años que le organizó uno de esos personajes, Juan Carlos Guerrero Rojas, a su hija (qué pena con la niña, ella no es en absoluto responsable), con Belinda cantando Las mañanitas, con pago de cinco millones de pesos y avión privado desde y hacia Madrid, Galilea Montijo, otros cuatro millones, J Balvin, Matute, Xavi, Pablo Montero y muchos más, con réplicas de tiendas de Hermés, de la ciudad de Nueva York y hasta de McDonald’s, con un costó mínimo de unos 40 millones de pesos, es la mejor demostración de esos mecanismos de enriquecimiento explicable de estos personajes. Hay muchos más, unos más antiguos, aunque reciclados, otros novísimos: Amílcar Olán; Raúl Rocha Cantú, con concurso de Miss Universo incluido; los primos de los hermanos López Beltrán.


Apenas ayer en Todo personal dimos a conocer una investigación especial sobre la trama de corrupción del empresario potosino, avecinado en Tabasco, militante de Morena y exaspirante a gobernador en San Luis Potosí, Gerardo Sánchez Zumaya, quien presume su cercanía con Adán Augusto López y otros dirigentes de Morena, y que ha sido denunciado desde 2024 de encabezar una trama ilegal de compra y venta de petrolíferos. Las denuncias se presentaron en los medios y ante la FGR desde entonces, pero hasta ahora no han prosperado, lo que sí ha sucedido es que Sánchez Zumaya creó, desde entonces, una red alterna de empresas fantasma para seguir traficando con productos petrolíferos sustraídos de Pemex y relacionarse, además, con la trama de contrabando de combustible descubierta a partir de los decomisos de Tampico.


Sánchez Zumaya  está relacionado personal y financieramente con Héctor Portales Ávila, detenido por el decomiso de los buques con contrabando de combustible incautados en Tampico, en el que participaban los hermanos Farías, contralmirantes de Marina de México y sobrinos del exsecretario Rafael Ojeda. Sánchez Zumaya  tiene, él también, espléndida relación con Adán Augusto y otros políticos tabasqueños, a donde llegó desde su natal San Luis Potosí, después –dicen– de un intento de secuestro. Ganó en estos años más de mil millones de dólares.


Es otro de los empresarios que operan en Tabasco, que se volvieron súbitamente ricos en estos años, en su caso con denuncias e investigaciones que no han alterado en lo más mínimo su capacidad de operación. Ni él ni ningún otro ha sufrido consecuencias.


Mientras tanto, mientras éstos y otros personajes se enriquecían gracias a Pemex, la paraestatal le debe 25 mil millones de dólares a sus proveedores, las empresas, sobre todo pequeñas y medianas relacionadas con el sector, siguen quebrando y los nuevos ricos de Tabasco se sienten tan impunes que hacen fiestas con Belinda.



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