Israel no erradicará a Hezbolá
- Noticias Cabo Mil

- hace 2 horas
- 5 min de lectura
Columna de opinión escrita por Renaud Girard para el diario francés Le Figaro
Martes 7 de julio de 2026
Renaud Girard
Israel haría bien en comprender que Hezbolá solo se desarmará cuando Teherán se lo ordene. Y para lograrlo algún día, necesita un Irán pacífico que mantenga la mayor cantidad de relaciones comerciales posible con Estados Unidos.
Desde principios de marzo de 2026, paralelamente a la guerra israelí-estadounidense contra territorio iraní, se desarrolló una guerra igualmente mortífera en Oriente Medio: la del Estado judío contra Hezbolá en Líbano (más de 4.000 muertos, 1 millón de desplazados, considerable destrucción en el sur del país y al sur de Beirut).
Hezbolá, partido político y milicia armada de la comunidad chií libanesa, consideró necesario responder militarmente al asesinato, el 28 de febrero de 2026, por parte de Israel del líder religioso supremo de Irán, Ali Jamenei, quien fue asesinado junto con su familia en su casa de Teherán. El «Partido de Dios» lanzó entonces una campaña de bombardeos contra la región de Galilea durante la noche del 1 al 2 de marzo de 2026.
Afortunadamente, no hubo víctimas en Israel, ya que los cohetes de Hezbolá cayeron en zonas deshabitadas o fueron interceptados por las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI).
¿Por qué los islamistas chiítas libaneses querían atacar a Israel de nuevo? Es importante comprender que los miembros de Hezbolá libanés consideran al Líder Supremo iraní su "marja", es decir, su "fuente de emulación". Los altos cargos de Hezbolá libanés que entrevisté tenían retratos del ayatolá Jamenei y del imán Jomeini en sus salas de estar, sin ningún otro retrato ni fotografía. Hezbolá es, de hecho, un movimiento político-religioso fundado en secreto en 1982 a instancias de Irán, con el objetivo de contrarrestar la invasión israelí del territorio libanés hasta Beirut. Las represalias israelíes por el ataque de Hezbolá del 1 de marzo fueron inmediatas y extremadamente severas. Solo el 2 de marzo de 2026, causaron 52 muertos y 154 heridos, según el Ministerio de Salud libanés.
La guerra continuó hasta el alto el fuego del 22 de junio de 2026, y el ejército israelí aún ocupa el 5% del territorio libanés. Treinta y dos soldados israelíes murieron en combate, la mayoría a manos de los drones guiados por cable de Hezbolá, de gran eficacia. Israel también sufrió cuatro bajas civiles. Sin embargo, Líbano sufrió más de 4000 víctimas mortales. Los países europeos condenaron la respuesta israelí como «desproporcionada». El objetivo declarado del gobierno israelí es erradicar a Hezbolá de Líbano por la fuerza. El primer ministro Netanyahu cree que, a corto plazo, cuenta con los medios militares para lograrlo.
A medio plazo, cree que la población libanesa, y en particular sus comunidades cristiana, drusa y sunita, le estarán agradecidas por haberlas librado de un partido islamista con el triple defecto de conservar sus armas (mientras que todas las demás milicias de la Guerra Civil Libanesa de 1975-1990 fueron desarmadas); de provocar regularmente la ira de las FDI sobre la frágil Tierra de los Cedros mediante provocaciones innecesarias; y de pretender tener poder de veto sobre todas las decisiones del gobierno libanés.
En tercer lugar, Netanyahu espera poder alcanzar la paz con el Líbano, como la alcanzó con los Emiratos Árabes Unidos o Marruecos, en el marco de los Acuerdos de Abraham. Creo que el primer ministro israelí ha diagnosticado con precisión los sentimientos de la mayoría de los libaneses, quienes anhelan vivir en paz con todos sus vecinos, incluidos los israelíes.
Pero creo que su enfoque es fundamentalmente erróneo. Israel jamás logrará erradicar a Hezbolá del Líbano por la fuerza. Peor aún: para obtener ventajas tácticas secundarias, la guerra de Netanyahu tendrá repercusiones estratégicas desastrosas para Israel. Es crucial para la supervivencia a largo plazo del Estado judío que mantenga una imagen positiva ante la opinión pública de los principales países occidentales, sus aliados tradicionales.
Sin embargo, las respuestas militares desproporcionadas que Israel ha dado a los ataques sufridos desde Gaza y el Líbano han empañado considerablemente su reputación internacional. Si Hamás y Hezbolá hubieran sido aniquilados por completo, tal vez se podría comprender, pero no es así. Hamás sigue presente en Gaza e incluso en Cisjordania. Hezbolá no sale debilitado de su enfrentamiento con las FDI, sino más bien fortalecido.
Israel haría bien en comprender que Hezbolá solo se desarmará cuando Teherán se lo ordene.
Hezbolá sale fortalecido porque el ciudadano libanés promedio, incluso si no es chiíta, está indignado por la magnitud de la destrucción causada por los bombardeos del ejército israelí. Es una ilusión creer que las bombas pueden cambiar las inclinaciones políticas de la población.
—--------------------------------------------------------------------------------
¡Síganle pegando a Estados Unidos!
Columna de opinión escrita por Román Revueltas Retes para el diario Milenio
Martes 7 de julio de 2026
Román Revueltas Retes
Un mínimo de elegancia, oigan. O, más bien, la clase que se ostenta a partir de la grandeza en lugar de la mezquina medianía que exhiben los resentidos.
Los Estados Unidos acaban de celebrar, este 4 de julio, el nacimiento de su nación hace 250 años. La gran mayoría de los países del planeta se sumaron a los festejos expresando una franca y declarada simpatía.
En el río Hudson de Nueva York tuvo lugar un espectacular desfile de veleros. Participaron, entre otros, el español Juan Sebastián Elcano, el chileno Esmeralda, el italiano Amerigo Vespucci y el peruano BAP Unión, el mayor de todos con 115 metros de eslora.
Muy bien, ¿y dónde estuvo el Cuauhtémoc, el buque insignia de la Armada de México, una nave que, como embajadora de esta nación, ha recorrido más de 800 millas náuticas y visitado cientos de puertos en todo el mundo?
Pues no, nuestro supremo Gobierno, desplegando, una vez más, la malquerencia que cultiva hacia nuestro vecino país, se desentendió de que la majestuosa nave fuera parte de eso. Fue todo un mensaje, con el remitente debidamente certificado y el destinatario debidamente avisado.
No paró ahí la cosa porque en las alturas del poder resonó otro comunicado –muy oportuno, al parecer, en vista de las magnas celebraciones dispuestas para reconocer las bondades de los Padres Fundadores— en el que se pretendió certificar que los descendientes de aquellos ejemplares jóvenes republicanos son, hoy día, un pueblo no bueno y, tan poco sabio, que adora, antes que nada, al dios dinero y que, a diferencia de nosotros –más allá de que nos permitamos abuchear los himnos nacionales de los adversarios futbolísticos y hostigar, en nuestra condición de anfitriones de un Mundial, a los equipos visitantes— carece de cultura verdadera.
No me explico, entonces, cómo fue que a esos rústicos se les ocurrió invitar a Chaikovski, en 1891, a que dirigiera su música en Nueva York. Lo del jazz tampoco me cuadra, ni la proyección universal de Hollywood, ni Faulkner, ni Hemingway, ni Georgia O’Keeffe, ni Bob Dylan…
Globalmente, Estados Unidos es el país que más gasta en cultura. Pero, bueno, sigamos con las provocaciones.
Ya ocurrió, en respuesta, lo del T-MEC. Falta el tema de los narcos de Morena…























Comentarios