top of page

Mujeres: las que no llegaron


Columna de opinión escrita por Jorge Fernández Menéndez para el periódico Excélsior


Viernes 6 de febrero de 2026


Jorge Fernández Menéndez

El domingo, con motivo del Día Internacional de la Mujer, habrá, como siempre, muchos discursos, marchas, confrontaciones. Hay mucho o poco por celebrar, pero hay avances reales, aunque también retrocesos y, sobre todo, una violencia endémica contra las mujeres que no se modifica con la llegada de mujeres al poder. Pese al notable avance que significa la llegada por primera vez de una mujer a la Presidencia de la República, todavía estamos lejos de que con la presidenta Claudia Sheinbaum “hayan llegado” todas las mujeres.


El machismo y la misoginia siguen permeando el país y al propio partido en el poder. Ahí están las declaraciones de Gerardo Fernández Noroña contra la viuda de Carlos Manzo, la alcaldesa Grecia Quiroz, o recordar a las legisladoras de Morena rodeando en la tribuna de la Cámara de Diputados a Cuauhtémoc Blanco —coreando “no estás solo” cuando el exfutbolista y exgobernador estaba acusado de haber intentado violar a su media hermana— para comprobarlo.


Pero, más allá de estos y otros eventos en la vida política, lo cierto es que la violencia contra las mujeres sigue siendo masiva y estructural: las encuestas sobre percepción de inseguridad ciudadana muestran, sistemáticamente, que el porcentaje de mujeres que se sienten inseguras es mucho más alto que el de los hombres. La enorme mayoría de las mujeres en México ha sufrido algún tipo de violencia: sexual, laboral, familiar, mientras que cada día son asesinadas cerca de 10 mujeres, de las cuales sólo dos casos se investigan como feminicidio.


El feminicidio sigue siendo una carga terrible para la sociedad. Según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en 2025 se registraron 721 feminicidios en total, una cifra menor a años previos, como 2024 (alrededor de dos mil 600 homicidios dolosos de mujeres), pero también se desagregó la forma de contabilizar los crímenes contra mujeres. Según denuncias de asociaciones feministas, las fiscalías locales califican de otra forma, como homicidios, los crímenes contra mujeres para bajar el número de feminicidios. Sólo 58% de homicidios de mujeres se investiga como feminicidios por falta de tipificación de género. Este sexenio han bajado los feminicidios, pero ha aumentado el número de homicidios dolosos contra mujeres. Sumando homicidios dolosos y feminicidios, más de 3 mil mujeres y niñas son asesinadas cada año en el país, concentrándose casi un tercio de estos casos en el Estado de México, Veracruz y Jalisco. 


Entre 2015 y noviembre de 2024 se registran más de 33 mil asesinatos de mujeres, un aumento cercano a 59% respecto a 2015, lo que equivale a más de nueve mujeres asesinadas al día. En 2023, más de dos mujeres al día fueron víctimas de feminicidio, y las tasas de violencia sexual crecieron 22% entre 2019 y 2023.


Más de mil 600 mujeres al día, casi 610 mil en los primeros nueve meses de 2025, reportaron a las fiscalías del país un delito de violencia de género; el número 911 recibe alrededor de mil 400 llamadas de emergencia diarias de denuncias de violencia contra las mujeres.


Siete de cada 10 mujeres en México han experimentado violencia a lo largo de su vida, ya sea psicológica, física, sexual, económica o patrimonial. La violencia familiar y la violencia sexual muestran incrementos sostenidos en la última década, y se ha generado un entorno de “violencia feminicida” reconocido por organismos nacionales e internacionales, que es potenciado por el accionar de los grupos criminales, en los cuales la violencia contra las mujeres, como venganza, revancha o diversión, se ha convertido en una norma.


Todavía en muchas comunidades indígenas las mujeres no tienen derecho a opinar o votar y siguen siendo vendidas cuando apenas son niñas o jovencitas, e incluso desde el poder muchos toleran esas prácticas calificándolas como de usos y costumbres.


Los embarazos en adolescentes muestran una tendencia a la baja, pero siguen concentrándose y aumentando en los estados más pobres y con mayores brechas de acceso a salud y la educación sexual. Aunque la tendencia es descendente, el fenómeno se sostiene y se concentra en estados con alta marginación: la tasa proporcional más alta de nacimientos en adolescentes se registró en Oaxaca, Michoacán, Guerrero, Chiapas y Veracruz, donde más de seis de cada 100 nacimientos corresponden a madres menores de edad.


No tenemos cifras actualizadas, pero en 2024, en el ámbito digital, se estimó que 10 millones 600 mil mujeres fueron víctimas de ciberacoso y, dentro de estas agresiones, destacan la difusión no consentida de imágenes íntimas, amenazas y hostigamiento sexual en línea. 


Seguimos siendo un país donde la violencia contra la mujer es cotidiana y no es atacada ni remotamente con todos los instrumentos del Estado, incluyendo el sistema educativo y de salud. Por supuesto que debemos celebrar que una mujer haya llegado a la Presidencia de la República, pero no llegaron todas. Eso no va a cambiar en un año o dos, pero debemos recordarlo cada día, porque el nuestro sigue siendo uno de los países con mayor violencia contra las mujeres de todo el mundo occidental.




—--------------------------------------------------------------------------------




Operación: salvar el Mundial


Columna de opinión escrita por Raymundo Riva Palacio para el diario El Financiero


Viernes 6 de febrero de 2026


Raymundo Riva Palacio

Las presiones externas sobre la presidenta Claudia Sheinbaum, por la violencia y la inseguridad detonada masivamente por la reacción del Cártel Jalisco Nueva Generación por la muerte de su líder, Nemesio Oseguera, la han llevado a tomar acciones extraordinarias, incluso de alto riesgo, ante una situación extraordinaria: evitar que México pierda la sede mundialista porque gobiernos y equipos no quieran jugar en este país por problemas de violencia e inseguridad. Las fallas de comunicación el 22 de febrero le hicieron mucho daño al país.


Si fue real lo que sucedió, exageraciones o incluso mentiras diseminadas en las redes sociales, la percepción quedó enmarcada por algo creíble para las audiencias globales: las imágenes de bloqueos y vehículos incendiados en los noticieros de televisión del mundo. El gobierno mexicano no calculó el alcance que tendría en la organización de la Copa del Mundo de Futbol, y no estuvo entre sus prioridades de política hasta finales de la semana pasada, cuando Sheinbaum dejó claro en las reuniones en Palacio Nacional que no se podía poner en riesgo la viabilidad de ninguna de las tres sedes –Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey–, y que, a menos de 100 días de iniciar, México se llevara una sorpresa.


Las reacciones de algunos gobiernos y federaciones de futbol ante los eventos violentos del 22 de febrero le abrieron los ojos a Sheinbaum sobre cómo estaban viendo a México en el mundo. Sudáfrica, que jugará el partido inaugural con México en el Estadio Banorte, pidió medidas de seguridad adicionales a las ya establecidas. Bolivia, que jugará el repechaje en Monterrey a fines de mes, hizo lo mismo. La Federación Portuguesa de Futbol dejó en el aire la reinauguración del estadio ante México el 28 de este mes, sujeto al monitoreo sobre la seguridad en el país.


Con la cercanía de ese partido y el repechaje en Guadalajara programados para finales de marzo, Sheinbaum se metió al tema del Mundial e hizo ajustes en la coordinación de las tareas, donde la participación federal en las reuniones de seguimiento se había mantenido en un bajo nivel, pues aunque el enlace federal era la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, la única persona que representaba al gobierno en las mesas fiscal, de seguridad y de turismo-cultura era Gabriela Cuevas. Desde finales de la semana pasada, responsabilizó al secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, de la coordinación de toda la estrategia de seguridad.


Esa fue la primera acción que cambió el rumbo, como respuesta inmediata para neutralizar la impresión por la reacción del CJNG tras la muerte de Oseguera. La segunda fue no cancelar el concierto de Shakira el domingo pasado en el Zócalo, un evento masivo que, por sus mismas características, representaba un riesgo mayor. No hay información sobre cómo fue el operativo de seguridad, pero, sobre la base de estrategias anteriores, deben haber inundado de militares y policías vestidos de civil la plancha del Zócalo para tener una vigilancia cerrada sobre los asistentes. La tercera se concretará hoy, con la conferencia mañanera programada desde Guadalajara.


La presidenta tiene que cambiar las percepciones con hechos porque las palabras valen poco ante las imágenes. En la misma línea, el gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, tuvo una reunión de trabajo este miércoles en Tapalpa, el municipio donde se realizó la operación contra Oseguera hace dos domingos, que no es un mensaje menor, porque de las tres sedes mexicanas, Guadalajara es la que está en mayor riesgo como sede y pudiera ser fácilmente cancelada si un nuevo incidente de alto impacto ocurre en el estado. En la banca de reserva, sugirió una fuente estadounidense, Houston está listo para tomar lo que le cancelen a Guadalajara.


Con su nueva asignación informal, García Harfuch encabezó al grupo de altos funcionarios que el miércoles se reunieron con una comisión especial de la FIFA para analizar la seguridad y la movilidad, que es un tema de infraestructura no vinculado a la violencia que también es motivo de preocupación. La FIFA no ha enviado comisiones similares a Estados Unidos o Canadá, que también son sedes mundialistas.


Las alertas sobre México estaban prendidas desde finales de noviembre pasado, cuando dos agentes de inteligencia de la Secretaría de Seguridad que estaban investigando los vínculos de funcionarios del gobierno de Jalisco con el CJNG fueron secuestrados en Zapopan. Las agencias de inteligencia estadounidenses registraron el hecho y le dieron seguimiento, por lo que obtuvieron información de que ese grupo criminal estaba planeando acciones de sabotaje durante el Mundial.


La violencia desatada en 20 estados, a los minutos de conocerse la muerte de Oseguera, hizo que la incertidumbre y los temores se tradujeran en mayores presiones al gobierno de México. La FIFA pidió a su oficina mexicana el mismo día de la operación contra El Mencho un informe interno sobre los hechos en todo el país, pero en particular Guadalajara, reportó ESPN. Altos directivos de la FIFA buscaron también información directa para entender lo que estaba sucediendo.


Nada similar ha hecho la FIFA con Estados Unidos y Canadá, porque, si bien los tres países han estado planeando estrategias conjuntas que incluyen intercambio de inteligencia para impedir un ataque terrorista –electrónico, con drones artillados, de propaganda o cibernéticos– y un reforzamiento en la vigilancia sobre quiénes ingresan del extranjero, en esas naciones no existen grupos criminales que tengan control territorial, como sucede en al menos 30% del suelo mexicano –en donde se incluye Jalisco–, ni cárteles de las drogas que desafíen cotidianamente al Estado mexicano.


La confianza y certidumbre que existe sobre Estados Unidos y Canadá no las tiene México, en donde su ecosistema de violencia potencia todo. Desde que el sorteo de grupos celebrado en diciembre colocó a Irak en Monterrey, el gobierno estadounidense le pidió al mexicano reforzar la seguridad en torno al equipo. La guerra en Irán agregó más retos. Aunque Irán no jugará en México –tiene programados sus encuentros en Los Ángeles y Seattle–, el conflicto en el Medio Oriente llevó a Washington a solicitar a México una vigilancia especial sobre personas o grupos de interés, ante la eventualidad de sabotajes en Estados Unidos.


Hay poca información sobre lo que se habló en la reunión del miércoles con la FIFA, pero lo que hayan revisado y acordado no esperará hasta que arranque el mundial. Debió haber comenzado antier.



Comentarios


Suscríbete para recibir novedades exclusivas

¡Gracias por suscribirte!

Contacto

  • Facebook
  • Twitter
  • Instagram

Conmutador: (624) 145 7963

Teléfonos: 624 145 7912 (Ventas)

624 145 8182 y 624 145 8183 (Cabina)

Email: contacto@cabomil.com.mx

© 2026 Cabo Mil , Sitio Realizado y administrado por Imandi

bottom of page