top of page

No se olvida


Columna de opinión escrita por Sergio Sarmiento para el diario Reforma


Jueves 2 de octubre de 2025


Sergio Sarmiento

"Habrá una manifestación de chavos

que no saben qué es lo que

'no se olvida' porque ya lo olvidaron

o nunca lo han sabido".


Luis González de Alba,

"Podemos adivinar el futuro"

 

 

Dramático hasta el final, Luis González de Alba se suicidó el 2 de octubre de 2016. El movimiento del '68 marcó su vida. Tenía 24 años cuando fue detenido en Tlatelolco, con otros miembros del Consejo Nacional de Huelga. Vivió la balacera desde un apartamento del edificio Chihuahua en el que irrumpieron los integrantes del Batallón Olimpia. Fue trasladado a una instalación militar. De su primera noche de reclusión escribió: "Vi el cielo recortado en la ventana y me acordé de Wilde: 'Ese cuadrito azul que es el cielo de los presos'; por primera vez en mucho tiempo lloré". Permaneció en la cárcel de Lecumberri dos años.


González de Alba aborrecía a los oportunistas que buscaban aprovechar la tragedia: "Habrá hordas de vándalos quemando, robando, golpeando", escribió en 2016, en un texto que programó para publicar el mismo día en que se quitaría la vida. En artículos y entrevistas quiso desmantelar los mitos del 2 de octubre. Quienes hoy quieren contar la historia "no pudieron haber estado donde dicen haber estado ni oído lo que dicen haber oído", escribió en Nexos en 2011. "Por eso resulta importante limpiar el relato. Porque perdidos en la paja de los detalles hemos debilitado el núcleo duro que explica los muertos y heridos".


"Además de la versión oficial del gobierno", que decía que los líderes estudiantiles dispararon contra sus propios compañeros para levantar el "alicaído" movimiento, hay otra igualmente insostenible: "el gobierno masacró porque tiene esa manía, y para eso empleó no solo al Ejército sino a francotiradores". Sin embargo, "si nosotros no disparamos sobre nuestra propia gente, ¿quién, y sobre todo por qué, para qué, lo hizo? ¿Y cómo fue posible que también cayeran heridos y muertos soldados, unos en uniforme y otros en ropas civiles?". Los miembros del Batallón Olimpia se sorprendieron cuando los soldados que ingresaron a la plaza respondieron a sus disparos. "Esos civiles armados no esperaban respuesta del Ejército. Y eso únicamente se explica si creían ser parte de una operación coordinada por la Secretaría de la Defensa... y no lo era".


Sí, el 2 de octubre hubo dos operativos, pero sin coordinación: uno del Batallón Olimpia, con elementos vestidos de civil que dispararon desde el edificio Chihuahua, y el otro, una columna uniformada del Ejército que ingresó a la plaza y sufrió los primeros disparos. El general que encabezaba la tropa, José Hernández Toledo, cayó herido por las balas que venían de lo alto.


Otro mito es que hubo cientos o miles de muertos. John Rodda del periódico británico The Guardian dio la cifra de 350, aunque después la bajó a 250, pero sin nunca citar fuentes. Unos exlíderes del movimiento estudiantil hicieron un recuento, pero solo lograron identificar a 34 con nombre y apellido. En la placa conmemorativa de la Plaza de las Tres Culturas se registran solo 20 nombres. La investigadora estadounidense Kate Doyle estudió archivos desclasificados de inteligencia de Estados Unidos y concluyó que fueron 44, pero no logró conseguir los nombres de 10, además de los 34 ya identificados. Aun así, en su portal de internet la Comisión Nacional de Derechos Humanos insiste en que fueron "más de 300", sin citar fuentes o nombres.


Para que el 2 de octubre no se olvide es indispensable conocer realmente qué sucedió. Entender también que fue una revuelta contra el autoritarismo del régimen de partido único, una lucha por las libertades. Nada más triste que ver hoy a esos jóvenes que realizan actos de vandalismo para que no se olvide lo que ya olvidaron o nunca conocieron.


 

· VENGANZA

 

Layda Sansores, gobernadora de Campeche, expropió predios de la madre de Alejandro Moreno y de allegados. Es una venganza. La presidenta Sheinbaum dice que se adquirieron con recursos ilícitos, pero tocaría a un juez decidirlo.


No se olvida

Sergio Sarmiento

Reforma


—--------------------------------------------------------------------------------



Control de daños


Columna de opinión escrita por ​Leonardo Kourchenko para el diario El Financiero


Jueves 2 de octubre de 2025

Leonardo Kourcheko

Toda crisis política es atendida por expertos y especialistas que valoran los daños y consecuencias de cada acción. ¿Qué le resulta más costoso políticamente al líder, al partido, a la credibilidad de un movimiento, a las prospectivas electorales, frente a un escándalo? De eso se trata en términos de cálculo político, de sopesar los daños mayores o menores de un curso de acción u otro.


La presidenta Claudia Sheinbaum enfrenta una encrucijada. Lamentablemente para ella y su movimiento, a medida que avanza el tiempo y se percibe inacción total o, peor aún, complicidad encubridora e impunidad descarada, las consecuencias serán mayores.


Por un lado está la percepción pública, aquella que mide, valora y califica al gobernante. Por otro, está la efectividad de sus medidas y decisiones. Estas dos variables a veces están íntimamente relacionadas, son causa-efecto, pero muchas otras veces, corren por carriles independientes.


El gobierno de López Obrador fue repetida y continuamente reprobado por la ciudadanía: en salud, en educación, en combate a la corrupción, de forma crítica en materia de seguridad. No hizo nada en seis años y entregó el país a la más sangrienta pasividad por negarse a combatir la criminalidad creciente y dominante.


La ciudadanía que medía mes a mes a su gobierno estableció una disociación entre el presidente y la incapacidad de sus colaboradores. López Obrador obtuvo promedios muy favorables de respaldo popular a lo largo de 6 años, mientras que su gabinete fue reiteradamente rechazado y calificado como inepto en múltiples áreas.


Esa disociación ha empezado a manifestarse en el caso de Claudia Sheinbaum. Ella permanece con niveles de aprobación altos a 1 año de su gobierno (73% de respaldo popular según la encuesta de El Financiero - septiembre 2025), mientras que la evaluación de su lucha contra la corrupción está ampliamente condenada.


Los escándalos de Gerardo Fernández Noroña, Andy López Beltrán, Hernán Bermúdez Requena y ahora, de forma crítica, Adán Augusto López y sus turbios manejos e ingresos de empresas factureras señaladas por el SAT, son un torpedo al corazón de Morena.


El discurso de la limpieza y la honestidad, de la pulcritud en el manejo de recursos públicos y, más aún, en la probidad de los funcionarios morenistas, se derrumba cual castillo de naipes.


Aquella vieja cantaleta del “nosotros no somos iguales”, con la que Andrés Manuel pretendía marcar una distancia y diferencia entre su ejercicio de la función pública en contraste con los “corruptos gobiernos neoliberales del PAN y del PRI”, es al día de hoy una cínica cortina de humo frente a los negocios rentables y abundantes de, por lo menos, varios de sus colaboradores y hasta parientes.


Hoy Claudia, a quien le quedan 5 años de gobierno y muchas elecciones locales, estatales y federales que competir y ambiciosamente ganar, se enfrenta al profundo dilema. Debe sopesar en términos políticos los daños de la catarata de escándalos de corrupción en el círculo morenista, o permitir la implementación de una limpieza interna con la inevitable fractura de algunos.


El dilema es elegir entre la limpieza y pureza del movimiento o la unidad y obediencia al patriarca fundador, quien protege a tantos malosos.


Para él, para Andrés, aceptar la limpieza implica reconocer la existencia auténtica, sustentada en hechos, de negocios, contratos, desvíos y corruptelas de las que tanto acusó a sus antecesores, y de las que él se proclamó siempre “ave de un plumaje que no se mancha”.


Es decir, reconocer ante el “pueblo amado, porque amor con amor se paga”, que mintió, que falló, que sus colaboradores, seguidores, partidarios no resultaron tan honestos como él prometió. Pero más aún, significa reconocer frente a la Historia —sí, con mayúscula— que su gobierno resultó tan ladrón, tramposo y aprovechado del poder como muchos de los anteriores.


Significa cambiar el sitio que se ha construido en la Historia de México como el fundador de una nueva patria. En su lugar, sería visto como el penoso líder de un gobierno de izquierda fallido, con retórica populista barata, que dilapidó los recursos nacionales en obras de relumbrón inútil y permitió la formación de nuevos ricos y fortunas mal habidas al no perseguir a un solo corrupto.


No tenemos duda, ¿no cree usted? ¿Qué va a preferir el ilustre personaje? Evidentemente, defender el sitio consagrado a los padres fundadores de la patria moderna.


Jamás, aunque tenga que mentir —que no le cuesta trabajo—, aceptará que ninguno de los suyos, aunque encuentren las tierras abundantes de Adán Augusto en Chiapas, o las fortunas rebosantes de este y otros funcionarios bajo su gobierno, tolerará que ninguno sea investigado, señalado o separado de su cargo.


Así que solo le queda a Claudia lo que ha hecho consistentemente durante las últimas dos semanas: una continua perorata en defensa e interminable apología de su mentor y de su gobierno. El control de daños no está hecho y las consecuencias no tardarán en manifestarse.


Aparecen ya corrientes morenistas que impulsan la limpieza interna al grito de ¡Fuera los ladrones y corruptos! Traidores al movimiento.


Además del inevitable daño a la imagen, credibilidad y popularidad de la presidenta.


¿Ganará la “realpolitik” y el pragmatismo del sacrificio en aras de la continuidad? ¿O prolongarán el daño bajo la promesa del caudillo de anunciar más programas y dádivas para distraer?



Comentarios


Suscríbete para recibir novedades exclusivas

¡Gracias por suscribirte!

Contacto

  • Facebook
  • Twitter
  • Instagram

Conmutador: (624) 145 7963

Teléfonos: 624 145 7912 (Ventas)

624 145 8182 y 624 145 8183 (Cabina)

Email: contacto@cabomil.com.mx

© 2026 Cabo Mil , Sitio Realizado y administrado por Imandi

bottom of page