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Un éxito no es la paz


Columna de opinión escrita por ​Carlos Puig para el diario Milenio


Martes 24 de febrero de 2026


Carlos Puig

El golpe está dado y ha sido suficientemente celebrado. El más buscado, el más violento, el líder del cártel más grande y poderoso ha caído. Es un éxito.


Ayer, por la hora de entrega de esta columna, no estaban las cuentas completas de la reacción de las organizaciones criminales que aterrorizaron a parte del país. Este es el reporte del Gabinete de Seguridad:


Se registraron 252 bloqueos en 20 entidades —Aguascalientes, Baja California, Chiapas, Colima, Estado de México, Guanajuato, Guerrero, Hidalgo, Michoacán, Nayarit, Nuevo León, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, Sinaloa, Tabasco, Tamaulipas, Veracruz y Zacatecas—; 27 agresiones a la autoridad, en las que fallecieron 25 elementos de la Guardia Nacional, además de los tres militares, un custodio y un elemento de la fiscalía estatal muertos durante el operativo. Todo esto en un día, de hecho, en unas horas. Lo que muestra el tamaño, la coordinación, el poder territorial —más de la mitad de las entidades del país— de la organización del líder caído.


¿Y ahora? Porque mal haríamos en pensar que sin El Mencho dejarán de operar las organizaciones criminales que, con su nombre concesionado o rentado, operaban en más de la mitad de los estados del país. Que las ocupaciones territoriales donde estas organizaciones trabajan, aterrorizan, cobran y reparten se van a terminar solo porque el señor Oseguera ya no está. Hace muchos años que sus asociados son jefes en todos estos lugares y operan sin mucho temor.


Son pueblos y municipios enteros que operan con esas reglas, las del crimen organizado. ¿Cuántos presidentes municipales? ¿Cuántos jefes de policía y policías? ¿Cuántos ministerios públicos? ¿Cuántos operan y viven gracias a esas estructuras? Eso no se cambia con la captura y muerte de un líder criminal. Sí, da réditos políticos y mediáticos, pero no transforma la vida cotidiana de tantos mexicanos que, como dicen las encuestas, se siguen sintiendo inseguros en sus lugares, en su vida cotidiana. Como es evidente después de un año, tampoco el punitivismo que mete decenas de miles a la cárcel y no cambia las condiciones reales en el terreno. Ni tampoco la pura fuerza federal, no hay Ejército ni Guardia que alcance.


El golpe está dado, los aplausos han sonado. Un éxito, ya está. Toca lo complicado: la paz, lo político, el cambio real, ese que tarda y no está nada sencillo.


Cambiar eso que permitió el crecimiento del hoy muerto, eso que de no ser transformado radicalmente, abrirá la puerta al próximo Mencho.




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La era post Mencho


Columna de opinión escrita por Héctor de Mauleón para el diario El Universal


Martes 24 de febrero de 2026


Héctor de Mauleón

La historia comienza a cobrar forma. Fue el seguimiento realizado a una mujer lo que permitió determinar con toda exactitud que el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, Nemesio Oseguera Cervantes, se encontraba desde el sábado pasado en una cabaña de Tapalpa, Jalisco.


Fuentes de seguridad indican que el operativo se armó en solo unas horas y por eso no hubo tiempo de contemplar y contener las posibles reacciones violentas del cártel, que finalmente estallaron con distinta intensidad en 22 estados.


No sería la primera vez que El Mencho se le iba al gobierno mexicano. Lo intentó nuevamente el domingo pasado, y logró salir hasta la zona boscosa en que fue cercado, con los resultados que todos conocemos.


En la planeación de la operación solo participaron la Sedena y un grupo operativo de las fuerzas armadas de Estados Unidos, el Joint Interagency Task Force-Counters Cartel. Esta vez, y probablemente se aclararán más tarde las razones, el operativo no incluyó a la Secretaría de Seguridad Pública Federal a cargo de Omar García Harfuch.


La zona donde se estaba moviendo El Mencho, según las mismas fuentes, fue entregada por inteligencia de Estados Unidos. La disyuntiva era clara: o el gobierno mexicano iba por El Mencho, o Estados Unidos iría por él.


La reacciones violentas estallaron primero en Puerto Vallarta, la plaza donde actúan tres miembros de alto rango del CJNG: Gonzalo Mendoza, El Sapo; Audías Flores Silva, El Jardinero, y Carlos Andrés Rivera, La Firma, y en donde recientemente ha estallado un escándalo relacionado con una red de fraudes en tiempos compartidos relacionada con el Cártel Jalisco, que ha dejado a inversionistas estadounidenses pérdidas por alrededor de 300 millones de dólares: en días pasados, la Oficina de Control de Bienes Extranjeros, OFAC, sancionó ahí a 17 empresas mexicanas vinculadas con el fraude, así como a Audías Flores Silva, El Jardinero.


Tras la muerte de El Mencho se mencionaron los nombres de algunos de estos personajes (sobre todo los de El Sapo y El Jardinero) como posibles sucesores en el mando de la organización criminal, una de las más poderosas y peligrosas del mundo.


Inteligencia militar ha ubicado, sin embargo, al hijastro de Nemesio Oseguera, Juan Carlos Valencia González, alias el 03, el R-3, El Tricky Tres o El Pelón como el candidato más viable y el que más posibilidades tiene de ejercer un liderazgo que evite fracturas internas.


Con todo, se revisan también los nombres de Ricardo Ruiz Velasco, El Doble R o El R2, a cuyo cargo se encuentra, entre otras, la zona metropolitana de Guadalajara; el de Jesús Ambriz Cano, El Yogurt, que opera en las zonas limítrofes de Michoacán, Jalisco y Colima —y está al frente de las llamadas Fuerzas Especiales del Mencho, integradas por exmilitares colombianos y guatemaltecos—, e incluso el de un líder de Michoacán basado en Tanhuato: Heraclio Guerrero Martínez, El Tío Lako.


En el Operativo Jalisco, llevado a cabo en 2015, y que tenía como fin la captura de El Mencho (aquel operativo en el que un Cougar de la Fuerza Aérea Mexicana fue derribado con armamento de alto poder, causando la muerte ocho militares), la reacción violenta del Cártel Jalisco se extendió solo por Jalisco, Colima y Michoacán, a través de 39 narcobloqueos.


Una década más tarde, la reacción contra el operativo en el que murió El Mencho abarcó 22 estados. El dato indica el nivel que ha alcanzado la expansión del Cártel.


Las áreas de seguridad del gobierno mexicano esperan que el nuevo liderazgo de la organización, que llegará, si no es que ha llegado ya, de forma inevitable, evite un estallido de violencia que, para empezar, convierta el Occidente de México en un nuevo Sinaloa.


Se espera que células regionales busquen su autonomía, lo que aumentaría los niveles de violencia en áreas estratégicas.


Aunque, en su mayoría, los estallidos iniciales se apagaron pronto, no se descarta la vuelta de ataques, emboscadas, represalias, bloqueos y quema de negocios y de vehículos. Carreteras, gasolineras, tiendas de convivencia, bancos, son algunos de los focos rojos. Llama la atención la quema de más de 20 sucursales del Banco del Bienestar: con el paso de los días se aclarará también el mensaje.


La alerta de viaje lanzada por el gobierno de Estados Unidos a sus ciudadanos es otra fuente de presión para que en México se contenga la violencia.


Según reportes consultados, en los próximos días nuevos operativos coordinados entre México y Estados Unidos podrían buscar que los posibles sucesores de El Mencho sean neutralizados.


Otro escenario de riesgo es la posible alianza entre adversarios del CJNG y células que no acepten plegarse al nuevo mando.


Si estas amenazas no son contenidas rápidamente, la era post Mencho podría ser tan violenta como aquella en la que el capo estableció y ejerció a sangre y fuego su reinado.



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