La caída de los políticos en México
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Columna de opinión escrita por Leo Zuckermann para el periódico Excélsior
Martes 3 de febrero de 2026
Leo Zuckermann
Finalmente, Adán Augusto López Hernández dejó la coordinación de Morena en el Senado. Muchos rumores circulan en torno a esta noticia. Lo cierto es que, por donde se vea, se trata de una degradación en la carrera política del exsecretario de Gobernación. No es lo mismo ser el jefe del partido gobernante en la Cámara alta que un senador más que se irá a “hacer trabajo territorial” para apoyar a Morena rumbo a las elecciones de 2027.
Cayó Adán Augusto, pero no del todo.
Seguirá siendo legislador y, por tanto, manteniendo el fuero constitucional.
No se descarta que después le den otro puesto. Una buena embajada, por ejemplo. Tal y como ocurrió con el exfiscal de la República, Alejandro Gertz Manero, quien dejó esa institución para convertirse en el embajador de México frente al Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte.
De esta forma, en pocas semanas, la Presidenta se sacudió a dos cuadros más cercanos al expresidente López Obrador que a ella. El primero, un fiscal con pésimos resultados para la justicia mexicana. El otro, Adán Augusto, involucrado en varios casos de presunta corrupción y enriquecimiento inexplicable, incluyendo el escándalo de haber nombrado al jefe de la mafia local de Tabasco como secretario de Seguridad de ese estado cuando él era gobernador de esa entidad.
Sheinbaum, sin duda, gana: afianza su poder desde la Presidencia.
Sin embargo, las caídas de Gertz y López Hernández nos dicen mucho de cómo opera políticamente la llamada Cuarta Transformación.
Sí, se separa a los funcionarios incómodos de sus puestos, pero se les respeta la impunidad. No hay castigo para la pésima gestión del exfiscal, que incluyó el abuso de su oficina en venganzas personales en contra de familiares. Y, por lo pronto, tampoco habrá castigo para quien fue gobernador de Tabasco, secretario de Gobernación, precandidato presidencial y líder de Morena en el Senado que llevó al crimen organizado al poder y se enriqueció inexplicablemente durante su paso como funcionario.
En este sentido, la lealtad a Morena sigue pagando.
Los políticos de ese partido pueden seguir haciendo lo que les plazca. En el peor de los casos, los defenestrarán de sus cargos. Pero seguirán disfrutando de un sueldo público (Gertz como embajador, López Hernández como senador) protegidos con inmunidad diplomática y fuero constitucional.
Nada mal para ellos. No para el país.
Cómo caen los políticos en desgracia es un tema fascinante en todo el mundo. Las diferencias son abismales.
En las dictaduras, cuando el tirano se siente amenazado por cierto político o funcionario, lo fulminan de manera terminante. En muchos casos, hasta los ejecutan.
Famosamente, Stalin llegaba al extremo de hacerles juicio donde convencía al político en desgracia que se confesara como culpable de algo que no había hecho porque eso era lo que le convenía a la Revolución. La fantástica novela de Arthur Koestler, El cero y el infinito, narra la historia de las purgas estalinistas de los años treinta en los famosos juicios de Moscú. La convicción ideológica de los viejos bolcheviques los llevaba a reconocer crímenes falsos por una mezcla de lógica política, obediencia ciega al partido y una profunda crisis existencial. La falsa confesión era el último acto de lealtad revolucionaria.
En las democracias con un auténtico Estado de derecho, la caída de los políticos en desgracia suele combinar castigo político con persecución judicial. Se pierde la confianza del electorado, se separa del cargo y comienza un juicio para castigar el abuso del poder.
Hace poco vimos, por ejemplo, cómo el expresidente de Francia, Nicolas Sarkozy, quien perdió la reelección en 2012 por diversos escándalos y controversias, estuvo tres semanas en la cárcel acusado de financiamiento ilegal de su campaña. Castigo político y persecución judicial.
Imposible pensar en una caída así de un político en México en este régimen de Morena. Aquí la membresía al partido asegura protección judicial. Se puede perder el puesto, pero no se pisa un juzgado. Así son las caídas políticas en nuestro país en estos “tiempos estelares” de la Cuarta Transformación donde, por cierto, se prometió ser diferente y terminar con la corrupción. Ajá.
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Morena en su laberinto
Columna de opinión escrita por Javier Solórzano ZÍnser para el diario La Razón de México
Martes 3 de febrero de 2026
Javier Solórzano Zínser
Por lo que ha dicho el senador Adán Augusto López optó por informarle a la titular de Gobernación sobre su salida como coordinador parlamentario de Morena en la cámara alta y como presidente de la Jucopo. Decidió hacerlo de esta manera y no conversarlo con la presidenta.
Hay indicios de que desde que López Obrador lo colocó como corcholata la relación entre el legislador y la mandataria se complicó. El expresidente jugueteaba, mandaba señales que un día se interpretaban en favor de “mi hermano”, y al otro parecían en favor de la hoy Presidenta.
Las cosas entre las corcholatas no eran precisamente civilizadas. En varias ocasiones Marcelo Ebrard se refirió de manera ruda a Claudia Sheinbaum, la “señora ésa”. Ricardo Monreal no entró en el juego. El presidente se encargó de ello y lo aisló, al final fue una corcholata más para abrir el juego que para considerarlo. Igual pasó con el muy señalado y contradictorio Fernández Noroña, quien como fuere tuvo un buen número de votos.
López Obrador les otorgó a todos el premio de consolación en caso de que no ganaran. Los trajo comiendo de la mano todo el tiempo y hacia el final perfiló de manera definitiva a Claudia Sheinbaum.
Es importante recordar esto porque la Presidenta terminó, en algún sentido, obligada a colocar en los cargos que había ofrecido López Obrador a quienes habían sido sus adversarios y con quienes en más de alguna ocasión tuvo diferencias. El expresidente quería dejar a todos contentos, lo que de alguna manera le era conveniente.
Hay indicios de que con quien más diferencias ha tenido en lo que va de su sexenio ha sido con Adán Augusto. Con Fernández Noroña el problema han sido las muchas tropelías que le han acompañado las cuales le causan mucho ruido a la mandataria, las cosas han cambiado desde que dejó la presidencia del Senado, se ha ido aislando y lo han ido a aislando.
Con Adán Augusto es con quien las cosas han sido más complicadas, en buena medida por la gran cercanía del senador con el expresidente, lo que le permitió moverse por su propia cuenta, particularmente para poder aprobar las reformas que había heredado la Presidenta y que para López Obrador eran de primerísima importancia; son la esencia de lo que con razón llaman el cambio de régimen.
Las cosas cambiaron de manera radical a partir de que al senador se le relacionó con el grupo delictivo La Barredora, el cual era encabezado por quien era su secretario de seguridad quien fue nombrado por el mismo Adán Augusto en sus tiempos de gobernador de Tabasco. Como secretario de Gobernación debió tener también información sobre lo que estaba pasando en su estado.
A pesar de que a la fecha luce como intocable, se han ido sumando pruebas en su contra, pero como suele suceder con el Gobierno y con Morena, a los suyos no se les toca, por más tropelías que cometan.
La Presidenta ha salido en defensa de Adán Augusto bajo el que no hay denuncias en su contra. La FGR no se ha molestado en voltear a ver mínimamente lo que pasó a largo de varios años en Tabasco, que de ser un estado relativamente tranquilo terminó en medio de una violencia brutal, en buena medida producto de instancias oficiales.
El senador Ignacio Mier es el sustituto. Es cercano a Adán Augusto y muy probablemente cambiará un poco las formas, pero no el fondo. Por si hubiera dudas de ello, la secretaria de Gobernación, en la reunión de la semana pasada con los legisladores y las legisladoras morenistas, les dijo que hoy más que nunca se debe ser plenamente leal a la Presidenta.
Se pueden venir forzados cambios en Morena, pero va siendo claro que la Presidenta va mano.
RESQUICIOS.
7 horas estuvo cerrada la Autopista del Sol en pleno puente. Los automovilistas padecieron algo que unos y otros han prometido que ya no iba a suceder. El motivo: amenazas de muerte que han recibido pobladores por parte de policías comunitarios ligados a la delincuencia organizada.




















